Unas 400 personas llenan la iglesia palentina de María Estela para despedir a los fallecidos por inhalación de monóxido

PALENCIA, 7 (EUROPA PRESS)

En torno a 400 personas llenaron hoy la iglesia de María Estela de Palencia para despedir a los cuatro miembros de una misma familia que ayer fueron encontrados sin vida en su vivienda al intoxicarse por inhalar monóxido de carbono.

Entre los presentes en el funeral, oficiado por el obispo de Palencia, José Ignacio Munilla, se encontraban el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo; el consejero de Familia, César Antón; el secretario general del PSCyL, Óscar López, y varios diputados nacionales, senadores y procuradores regionales.

Tampoco faltaron las autoridades locales, encabezadas por el alcalde de Palencia, Heliodoro Gallego; el presidente de la Diputación, Enrique Martín, el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, José María Hernández, y el subdelegado del Gobierno, Raúl Ruiz, junto a varios miembros de las corporaciones municipal y provincial.

En su homilía, el obispo palentino recordó que el suceso "llega cuando todavía no está cerrada la herida de la explosión de gas de Gaspar Arroyo, hace menos de dos años".

Munilla reconoció la contradicción que supone "que un accidente pueda robar la vida en el hogar, que en principio es sinónimo de seguridad para la persona". De la misma forma, "se muestra el lado más crudo de la muerte cuando se lleva a toda una familia a la vez".

A pesar, sin embargo, de las tremendas circunstancias, "la muerte está por encima de todo ello y más importante que cómo se produzca está el hecho de que supone el encuentro con Dios".

En este sentido, el obispo recordó que para la fe cristiana los hombres "están llamados a vivir la vida con una perspectiva de eternidad, como un estado transitorio y pasajero hacia la eternidad" al tiempo que la consideró como "un campo de ensayo para experimentar el amar y ser amados antes de vivirlo en profundidad con Dios".

Tras el funeral, en el que se repitieron las muestras de dolor por parte de familiares, vecinos y amigos, el cuerpo de M.C, la abuela de 73 años, propietaria de la vivienda en la que se produzco el siniestro, fue conducido al cementerio municipal para ser enterrado.

Por su parte, los cuerpos de su hija, B.A.C, de 37 años, el marido de ésta, P.G, de 41 años, y el hijo de ambos, P.G.A, de 20 meses de edad, se trasladaron de nuevo al Tanatorio de Palencia para ser incinerados.