Yak.- El cónsul reconoce que un mando le instó a redactar un papel no oficial que para falicitar las repatriaciones

MADRID, 26 (EUROPA PRESS) El cónsul español en Turquía en el momento en el que se produjo el accidente del avión Yakovlev 42, Ramón Ezquerra, indicó hoy ante el tribunal encargado de juzgar los errores en las identificaciones de 32 de los 62 militares fallecidos, que uno de los miembros de la delegación militar española desplazada a la zona --el comandante jurídico Alberto Ruiz de los Paños-- le pidió que elaborara un certificado manuscrito que pudiera sustituir los certificados de defunción y licencias de enterramiento oficiales, que no habían sido expedidas por las autoridades locales turcas, y que eran necesarias para la repatriación de los restos mortales. El testigo, que fue sometido a un exhaustivo interrogatorio por parte del teniente fiscal Fernando Burgos, reconoció que el comandante le preguntó "si podía hacer" este documento --escrito de su puño y letra y con membrete de su Consulado-- debido "al problema con el certificado sanitario, que no iba a ser expedido por la autoridad local". Ezquerra explicó que pensó que este papel "podía ayudar a facilitar el traslado de los restos en caso de que en España necesitaran un certificado de defunción". Agregó, además, que no se encargó de realizar los distintos trámites habituales en casos de defunción en países extranjeros porque no estaba "en sus manos". "Era un asunto que se estaba tramitando entre las autoridades de ambos países, que se estaban haciendo cargo", dijo. LISTAS REMITIDAS POR DEFENSA Por otra parte, el cónsul añadió que inscribió las defunciones de los militares en el Registro Civil del Consulado en función de las listas de fallecidos que le fueron remitidas por el Ministerio de Defensa. Ezquerra concretó que pensó que "no había duda razonable sobre la identidad de los fallecidos ya que no había supervivientes y el Ministerio conocía, evidentemente su identidad". En respuesta a preguntas de las acusaciones particulares, el testigo admitió, además, haber redactado una carta tras el accidente en la que mencionaba que el proceso de reconocimiento y entrega había estado rodeado de "circunstancias excepcionales". Explicó que se refería a que el número de fallecidos era muy alto y además el proceso estaba en manos de autoridades militares de los ejércitos español y turco. En aquella misiva indicaba que todos estos motivos habían dificultado la obtención de los requisitos necesarios para la obtención de las licencias oficiales. No obstante, Ezquerra aseguró que no albergó nunca dudas sobre el proceso de reconocimiento de los cuerpos. "Entendí que estaban identificados cuando se los llevaron a España", dijo. CONTACTO CON LA DELEGACIÓN MILITAR El testigo destacó que se limitó a saludar a la comitiva del ministro Federico Trillo a su llegada a Turquía, y no mantuvo ninguna entrevista con ninguno de sus representantes dado que las autoridades españolas se desplazaron de forma inmediata al punto donde se había producido e accidente. Negó también haber intercambiado impresiones con ninguno de los generales trasladados a la zona sobre el procedimiento de identificación ni sobre el procedimiento registral adecuado en aquellas circunstancias. En cuanto al contenido de la misión de la delegación militar Ezquerra indicó que, a pesar de que no recuerda si si dijo de forma expresa, "obviamente iban a repatriar los cadáveres de los fallecidos".