Juzgan hoy al árbitro que abandonó a dos compañeros fallecidos tras sufrir un accidente

Las penas solicitadas para el conductor del coche oscilan entre los cuatro y los seis años de prisión

SANTANDER, 7 (EUROPA PRESS)

El salón de actos de Las Salesas acogerá hoy el juicio contra el árbitro de fútbol Adrián G.B., que conducía en estado de embriaguez el coche en el que viajaban dos compañeros de 19 y 26 años a los que abandonó tras sufrir un accidente en la S-10 en diciembre de 2006 y cuyos cadáveres aparecieron un día después en las marismas de Alday. Además del conductor, que entonces tenía 21 años, sobrevivió al siniestro el copiloto, de 18, que resultó herido grave.

El Ministerio Fiscal solicita para el conductor cuatro años de prisión y privación del derecho a conducir vehículos durante seis años como autor de dos delitos de homicidio imprudente, un delito de conducir con temeridad manifiesta y otro de lesiones imprudentes.

Además, en concepto de responsabilidad civil, le reclama que indemnice a los perjudicados, de forma solidaria con la compañía aseguradora del coche de su madre, que era el que conducía, con un total de 141.635 euros. En concreto, pide 120.000 euros para los padres de los dos fallecidos, 17.000 euros para el hermano de uno de ellos y 4.635 para el copiloto del vehículo.

Mientras, la acusación particular ejercida por el padre de uno de los fallecidos, F.A., de 26 años, solicita seis años de prisión para el conductor por un delito de homicidio imprudente y otro de omisión del deber de socorro, y cuatro años de privación del derecho a conducir por un delito contra la seguridad del tráfico.

Además, pide una indemnización para los padres de 277.418 euros y otra de 64.408 euros para los padres, hermano y sobrino, más el pago de los intereses.

Por su parte, la acusación particular de los padres del otro fallecido, J.L.M., de 19 años, solicita cuatro años de prisión por dos delitos de homicidio y la prohibición de conducir por seis años por cada uno de ellos. También pide una indemnización de 404.484 euros.

El copiloto, J.A.G.B., ha renunciado al ejercicio de acciones penales y civiles contra el conductor y su aseguradora tras haber sido indemnizado por esta última de todos los daños y perjuicios, tanto materiales como corporales, como consecuencia del accidente.

Mientras, la aseguradora muestra su conformidad con los hechos relatados por el fiscal, pero señala que los dos fallecidos no llevaban puesto el cinturón de seguridad y por eso salieron despedidos del vehículo, falleciendo en el acto uno y el otro, debido a múltiples traumatismos, posteriormente.

La compañía de seguros no está conforme con las cantidades que reclaman el fiscal y las acusaciones, y señala que en marzo de 2007 envió a los familiares la correspondiente consignación en el juzgado de 52.332 euros para la familia de J.L.M., a repartir entre los padres y el hermano menor; y de 44.281 para los padres de F.A, cantidades que se incrementaron un 10%, según dispuso un auto del Juzgado de Instrucción Número Tres. También manifiesta su disconformidad con el fiscal porque el copiloto ya ha sido indemnizado por la compañía.

Por su parte, la defensa del conductor muestra su disconformidad con el relato de los hechos de fiscal y acusaciones y pide su libre absolución.

EL ACCIDENTE

Según el relato del Fiscal, el 15 de diciembre de 2006, Adrián G.B conducía el vehículo por la autovía S-10, en dirección a San Salvador, tras haber ingerido alcohol. A la altura del centro comercial Valle Real, tramo en el que hay una limitación de velocidad de 80 kilómetros por hora iba a 150; rebasó, al menos, a dos vehículos por la derecha y tuvo que dar un fuerte volantazo a la izquierda cuando se topó con un vehículo que conducía adecuadamente.

Debido a la "desproporcionada velocidad" a la que circulaba, chocó contra la mediana y salió despedido contra la barrera de seguridad. Recorrió sin control más de 63 metros y salió despedido para colisionar frontalmente con una arqueta. Se elevó de nuevo y dio una vuelta de campana, chocando esta vez con la parte trasera del vehículo, con lo que los dos jóvenes que viajaban en ella salieron despedidos a varios metros del lugar y fallecieron.

Así, F.A. murió por politraumatismo craneoencefálico y torácico y hemorragia torácica; y J.L.M, por múltiples traumatismos y compresión de las vísceras abdominales. El copiloto resultó con contractura cervical y contusión en el codo, de los que tardó en curarse 97 días.

El acusado estuvo privado de libertad del 15 al 30 de diciembre de 2006 y tiene retirado el permiso de conducir desde el 30 de diciembre de ese año.

Por su parte, la acusación de los padres de F.A. añade que los equipos de rescate preguntaron "insistentemente" y "en reiteradas ocasiones" al conductor cuántas personas iban en el vehículo, y éste aseguró que "únicamente viajaban dos", por lo que los dos fallecidos quedaron "abandonados en el lugar del accidente".

Según la acusación particular, el personal que acudió al lugar del siniestro afirmó que el conductor se encontraba "en perfecto estado, dueño de sí, controlando la situación, tranquilo, con claridad de juicio, con respuestas claras, sin dudas, con expresión normal". Además, dijo que era el sexto accidente que tenía en dos años, cuatro de ellos graves, pero el primero por culpa suya.

Al día siguiente, personal de limpieza descubrió en las marismas de Alday los cuerpos de los dos fallecidos, "cuya presencia en el vehículo fue ocultada en todo momento" por el acusado, según la acusación.