Piden 4 años de cárcel a un árbitro que dejó abandonados a dos compañeros tras un accidente

  • Santander, 31 mar (EFE).- La Fiscalía de Cantabria y las acusaciones particulares han solicitado una pena de cuatro años de cárcel para el árbitro que en diciembre de 2006 dejó abandonados los cuerpos de dos compañeros, que viajaban en el coche que conducía, tras haberse estrellado en la autovía S-10 en estado de embriaguez.

Santander, 31 mar (EFE).- La Fiscalía de Cantabria y las acusaciones particulares han solicitado una pena de cuatro años de cárcel para el árbitro que en diciembre de 2006 dejó abandonados los cuerpos de dos compañeros, que viajaban en el coche que conducía, tras haberse estrellado en la autovía S-10 en estado de embriaguez.

El Ministerio Público y las acusaciones particulares, que representan a las familias de los fallecidos, culpan a Adrián G.B. de dos delitos de homicidio imprudente en concurso con los de conducción temeraria y lesiones, ya que en el siniestro quedó herido un cuarto joven, que también viajaba en el vehículo.

El juicio se celebrará el próximo martes, 7 de abril, a partir de las 9.00 horas, en el Salón de Actos de la sede judicial de Las Salesas.

Además de la pena de cárcel, el fiscal reclama que el acusado indemnice a los padres de cada una de las víctimas con 120.000 euros, y al hermano de uno de ellos con otros 17.000 euros.

Igualmente solicita que abone al otro superviviente del siniestro una cantidad cercana a los 4.600 euros.

Por su parte, una de las acusaciones particulares reclama que la indemnización para los padres sea de 268.560 euros, más otros 16.100 euros para los hermanos y sobrino del fallecido.

La acusación que ejerce la otra familia pide 287.440 para los padres y 17.000 euros para el hermano.

El ocupante del vehículo que resultó herido ha renunciado al ejercicio de acciones penales y civiles contra Adrián G.B. en este juicio.

Los hechos que se imputan a Adrián G.B. sucedieron el 15 de diciembre de 2006, en las cercanías del centro comercial Valle Real, en Camargo.

En esa zona, el coche que conducía el acusado que, según la Fiscalía, había bebido alcohol y circulaba casi al doble de la velocidad permitida, se salió de la autovía S-10, chocó contra el muro de protección y acabó cayendo en una marisma.

La Guardia Civil de Tráfico, los Bomberos de Santander y las asistencias médicas atendieron de inmediato a los dos jóvenes que encontraron en el coche, el detenido, que estaba leve, y un acompañante, que sufría heridas graves; pero ninguno de los dos dijo que había otros dos chicos con ellos en el coche.

A la mañana siguiente, los servicios de mantenimiento de la autovía descubrieron, entre la vegetación de la marisma, los cadáveres de otros dos jóvenes que habían salido despedidos como consecuencia del impacto a unos 40 metros de donde se produjo el siniestro, y que murieron en el acto.

Tras el accidente, Adrián G.B. dio positivo en las pruebas de alcoholemia con una tasa de 0,45 y 0,47, casi el doble de lo permitido por el Código de Circulación.

Los cuatro ocupantes del coche eran árbitros de fútbol de divisiones inferiores, adscritos al Colegio de Cantabria.