CRISIS EN EL PSOE Estos son los 17 miembros de la Ejecutiva del PSOE que han presentado su dimisión

"Robinson Crusoe" se queda en tierra 300 años después

  • Santiago de Chile, 24 feb (EFE).- Habitantes del archipiélago chileno Juan Fernández, de donde hace 300 años fue rescatado el marinero escocés que inspiró la novela "Robinson Crusoe", se quedaron en tierra, varados en el continente, sin poder asistir a los actos de conmemoración de ese célebre acontecimiento.

"Robinson Crusoe" se queda en tierra 300 años después

"Robinson Crusoe" se queda en tierra 300 años después

Santiago de Chile, 24 feb (EFE).- Habitantes del archipiélago chileno Juan Fernández, de donde hace 300 años fue rescatado el marinero escocés que inspiró la novela "Robinson Crusoe", se quedaron en tierra, varados en el continente, sin poder asistir a los actos de conmemoración de ese célebre acontecimiento.

Fueron medio centenar de chilenos, entre turistas y nativos, los que se quedaron el pasado domingo en el puerto de Valparaíso, unos 125 kilómetros al noroeste de Santiago, con la mirada perdida mientras un buque de la Armada se adentraba en el Océano Pacífico.

Entre ellos también se encontraban un fotógrafo y una periodista de Efe, quienes en teoría habían sido invitados por la municipalidad de Juan Fernández para cubrir los actos de conmemoración del rescate del famoso náufrago, que en realidad nunca lo fue.

Alejandro Selkirk, el marinero escocés que inspiró la famosa novela "Robinson Crusoe", viajaba a principios del siglo XVIII en un barco venido a menos que él temía que hiciera aguas, por lo que, obstinado, pidió bajar a tierra en las paradisiacas islas.

El galeón partió sin él, pero al poco tiempo se hundió, mientras que Selkirk sobrevivió durante cuatro años y cuatro meses a la espera de que algún barco amigo se acercara a las costas de la isla, convertida para él en una prisión sin muros.

Trescientos años después de aquella peripecia, los hijos del personaje de Robinson Crusoe, los descendientes de aquel tenaz navegante, se quedaron sin poder subir al barco de la Armada que los iba a llevar hasta la tierra que el escocés hizo suya.

Cargados con maletas y provisiones, más de 200 personas esperaban embarcarse en el buque de la Armada, que les hizo madrugar al citarles el domingo a las 8.30 hora local (11.30 GMT), cuatro horas antes de la hora prevista de partida.

Sin embargo, tanto tiempo de antelación no sirvió para organizar a los pasajeros, que cansados del madrugón y resignados por tanta ineficacia tuvieron que ver cómo los marineros decidían quién se quedaba en tierra por órdenes que debían de llegar de mar adentro.

En total, 68 sobraban y sólo 15 lograron encaramarse a la proa: medio centenar se quedó en el puerto, con sus ropas y sus ilusiones hechas un hatillo, sin poder explicarse por qué les habían invitado o vendido pasajes si no había lugar para ellos.

Un capitán de la Armada, el único que daba la cara, explicaba a los desconcertados viajeros que estos problemas se solían dar, que la municipalidad (ayuntamiento) de Juan Fernández y la Intendencia (Gobernación) de Valparaíso no acostumbran a darles listas correctas.

Pero ningún responsable de estos organismos estaba allí para supervisar el embarque, ninguno respondía al teléfono y ninguno ha explicado hasta ahora por qué organizó e invitó participar en un viaje en el que se iba a rememorar un rescate, no un abandono.