AMPL La perito no ve signos que expliquen lagunas de memoria en el árbitro que 'abandonó' a dos amigos tras un accidente

La defensa admite los hechos, pero dice que no se puede descartar la pérdida de memoria y cuestiona la labor de los cuerpos de seguridad

SANTANDER, 5 (EUROPA PRESS)

Una perito que trató tras el siniestro al joven árbitro acusado de 'abandonar' a dos compañeros fallecidos en un accidente de tráfico explicó hoy en el juicio que no ha encontrado "ninguna base patológica" que pueda explicar las lagunas de memoria que el joven asegura sufrir en torno a los momentos previos y posteriores al accidente.

Según dijo, es posible que aparezca amnesia lagunar tras un traumatismo craneoencefálico cuando hay una pérdida de consciencia total --no un simple "aturdimiento u obnubilación"--, pero en este caso ni el parte de la primera asistencia sanitaria recibida ni las propias afirmaciones del acusado tras el accidente hablan de pérdida de consciencia.

La perito declaró hoy en la vista, celebrada por el Juzgado de lo Penal número 2 de Santander, a propuesta precisamente de la defensa del joven, A.G.B., quien asegura no recordar nada de la noche del accidente y que en su último turno de palabra subrayó que siente mucho el fallecimiento de sus dos "amigos".

En su declaración, la perito explicó que cuando existe una amnesia "suele ser objetivable", pero en este caso no se ha podido "objetivar", una afirmación que para la abogada de la defensa no descarta que realmente exista esa pérdida de memoria.

En palabras de la letrada de la defensa, "no se puede objetivar, pero tampoco descartar" una afección mental por el golpe sufrido por el joven en el accidente y ése es el argumento que pretende hacer valer para explicar por qué tras el siniestro el acusado sólo dijo que viajaban en el coche él y el copiloto --que resultó herido--, como sostienen algunos testigos.

Con todo, la defensa ha cambiado su postura inicial, porque al principio negaba responsabilidad penal alguna y pedía la absolución, mientras ahora, aunque insiste en la tesis de la pérdida de memoria, admite la responsabilidad en el accidente y solicita una condena de un año de cárcel para su patrocinado.

HECHOS

Los hechos, que han quedado ya vistos para sentencia, sucedieron el 15 de diciembre del año 2006 cuando el acusado conducía un coche propiedad de su madre por la autovía S-10 llevando como pasajeros a tres compañeros.

Circulaba a 150 kilómetros por hora en un tramo limitado a 80, con una tasa positiva de alcoholemia y adelantó "al menos" a dos vehículos por la derecha, hasta perder el control en un momento dado, chocando con la mediana y con una arqueta y dando una vuelta de campana. Los dos jóvenes que viajaban en la parte posterior, de 19 y 26 años, salieron despedidos y fallecieron. Fueron hallados el día después del accidente en la marisma por los servicios encargados de la limpieza del lugar del siniestro.

Todas las partes, incluida su abogada, han coincidido en que A.G.B. es responsable de un delito de temeridad manifiesta, en concurso con dos delitos de homicidio imprudente y otro de lesiones, pero además dos de las tres acusaciones particulares añaden otro posible delito por omisión del deber de socorro porque, a su entender, los forenses no han podido afirmar de manera tajante que los dos jóvenes fallecidos murieran en el acto.

Por tanto, el joven se enfrenta a peticiones de prisión que oscilan entre un año --propuesto por su abogada-- y hasta ocho años. La Fiscalía y las tres acusaciones piden cuatro años por los delitos de temeridad manifiesta, homicidio imprudente y lesiones, y dos de las acusaciones particulares piden entre dos y cuatro años adicionales por la omisión del deber de socorro.

ASUNCIÓN DEL RIESGO

Por su parte, la letrada de la defensa, quien pide que se tengan en cuenta las dilaciones indebidas, negó la omisión de socorro porque, en su opinión, "hay pruebas sobradas" de que el fallecimiento fue instantáneo. Además, recalcó que "no parece que haya la más mínima base para llegar a la conclusión" de que al acusado tuviera intención de "dejar a sus amigos abandonados", a los que le unía una "gran e innegable amistad", y máxime cuando era avalista en un préstamo de uno de los fallecidos.

Más aún, cuestionó la labor de las fuerzas de seguridad y de los bomberos que, a su juicio, "no cumplieron con el correcto protocolo, fiándose de la información que a duras penas" puede aportar una persona que acaba de sufrir un accidente con un golpe en la cabeza y, además, con tasa positiva de alcoholemia.

Del mismo modo, cree que la condena debe ser "atemperada" y proporcionada teniendo en cuenta que las víctimas del accidente "contribuyeron" a sus trágicos resultados, puesto que se subieron al coche sabiendo que salían todos de una fiesta en la que habían bebido y, además, no se pusieron el cinturón de seguridad.

El abogado de la compañía de seguros también aludió a esa "autopuesta en peligro y "asunción de riesgo" por parte de los acompañantes del acusado, que, remarcó, eran "mayores de edad" para ponerse el cinturón de seguridad sin responsabilizar al conductor de que no se lo mandara poner. De ahí que proponga aplicar un coeficiente de reducción a las indemnizaciones y rechace las "desproporcionadas e hiperbólicas" demandas de las familias de los fallecidos.

CONDUCIENDO COMO EN UN VIDEOJUEGO

Como la defensa, la fiscal tampoco aprecia el delito de omisión de socorro y apela a la proporcionalidad de la pena, pero en sentido inverso. Y es que, a su juicio, el acusado es un "tipo irreflexivo e irresponsable" que merece un reproche penal adecuado ante un "cúmulo" de actuaciones en su conducción "absolutamente antirreglamentarias e imprudentes".

Así, reprochó la "inmadurez" del acusado que, desde su punto de vista, circulaba como si lo hiciera "en una pista de karts o manejando el mando de un videojuego" y después ha optado por hacer "tabla rasa" y "aferrarse a la idea de que no recuerda nada", en una actitud que muestra el "absoluto desprecio" demostrado esa noche y que "sigue demostrando" por la vida de sus amigos.

Las acusaciones particulares secundaron básicamente los argumentos de la Fiscalía, incluso uno de los abogados suscribió algunas de las críticas al afirmar que el acusado conducía "haciendo slalom".

A esto añadieron tesis respecto a la omisión del deber de socorro, algunas críticas a la "cicatería" de la compañía aseguradora y un argumento para rebatir la posible responsabilidad de los fallecidos por no ponerse el cinturón. Y es que, según alguna de sus tesis, probablemente hubieran muerto también llevando el cinturón, porque los mayores daños se localizaron en la parte trasera del vehículo.

El juicio ha quedado ya visto para sentencia y el juez --que advirtió de la posibilidad de multar y abrir diligencias a familiares de los fallecidos por molestar en la sala durante el alegato de la defensa-- ha citado ya a las partes para el próximo lunes, 11 de mayo, para notificarles la sentencia.