La caída del domo del volcán causa alarma entre reacios a abandonar pueblo chileno

  • Santiago de Chile, 24 feb (EFE).- Un desprendimiento parcial del domo del volcán Chaitén causó alarma entre los vecinos reacios a abandonar el pueblo homónimo, pese a que las autoridades chilenas han advertido de que si la erupción se recrudece no habrá tiempo para evacuarlos, dijeron hoy fuentes oficiales.

La caída del domo del volcán causa alarma entre reacios a abandonar pueblo chileno

La caída del domo del volcán causa alarma entre reacios a abandonar pueblo chileno

Santiago de Chile, 24 feb (EFE).- Un desprendimiento parcial del domo del volcán Chaitén causó alarma entre los vecinos reacios a abandonar el pueblo homónimo, pese a que las autoridades chilenas han advertido de que si la erupción se recrudece no habrá tiempo para evacuarlos, dijeron hoy fuentes oficiales.

Tras un sismo que se produjo hacia las 21 horas del lunes (00.00 GMT del martes), un encargado de emergencias del municipio de Chaitén apreció que anoche se había desprendido una parte del domo del volcán y alertó a la población, que se aprestó a huir del lugar.

El desprendimiento parcial no conllevó la caída de material piroclástico (flujo volcánico incandescente) sobre la localidad, que se encuentra a 12 kilómetros del cráter del volcán, pero si esto ocurriera los vecinos apenas tendrían tiempo para escapar.

Así lo afirmó la directora de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi), Carmen Fernández, quien cuestionó la eficacia de los simulacros y protocolos al explicar que "los tiempos para evacuar a una persona efectivamente son mínimos".

La erupción del Chaitén, capital de la patagónica provincia de Palena, a unos 1.200 kilómetros al sur de Santiago, obligó en 2008 a evacuar a todos los habitantes del pueblo, aunque tiempo después algunos volvieron a sus casas.

Su actividad se recrudeció el pasado día 19, cuando una explosión del domo arrastró material volcánico hasta no más de tres kilómetros del pueblo y el Gobierno ordenó a los vecinos a abandonar la devastada localidad.

No obstante, varias decenas de ellos permanecen en el lugar a pesar de las advertencias sobre el peligro que corren si se produce una explosión mayor.

El vulcanólogo del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) Jorge Muñoz explicó que los riesgos inminentes son que las lluvias remuevan parte del domo, cúpula del volcán formada por emisión de piroclastos, o que haya nuevas explosiones.

En el primer caso se producirían lahares (deslizamientos de barro por la mezcla de ceniza volcánica y escombros con agua) que llegarían en 7,5 minutos al pueblo, mientras que los piroclastos arribarían en sólo 3,5 minutos, informa el diario La Tercera.

En tanto, el intendente de la región de Los Lagos, Sergio Galilea, pidió hoy a los habitantes de Chaitén que "salgan inmediatamente del lugar" y advirtió de que en caso de emergencia el tiempo de evacuación ha sido estimado en quince minutos.

En una entrevista con ADN Radio, Galilea indicó que la situación "es extremadamente grave" y añadió que su principal preocupación es que se registre una crecida del río Blanco que inunde el municipio, como ya ha ocurrido en los últimos meses.

Por otra parte, la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, a unos 1.000 kilómetros al sur de Santiago, declaró ayer admisible el recurso de protección presentado el sábado contra el Gobierno por cerca de 200 habitantes de Chaitén, informa el diario El Mercurio.

El abogado Jaime Moraga, representante de los pobladores, defendió hoy en declaraciones a Radio Cooperativa la postura de los vecinos que permanecen allí y consideró que si una inundación destruye el pueblo, el culpable será el Gobierno.

"Hemos tomado todas las medidas de resguardo pertinentes (...). Todos han asumido su responsabilidad de manera personal. En este momento si Chaitén se destruye por acción del río, el único responsable es el Gobierno por no tomar en diez meses la más mínima gestión de precaver el daño que va a ocurrir", dijo.

La erupción del Chaitén se inició a comienzos del pasado mayo y desde entonces varias crecidas del río provocadas por el flujo de material volcánico han arrasado con unas 300 casas del pueblo.