Una mejor construcción de los edificios habría evitado muchas muertes, según los expertos

ROMA, 7 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, G. Moreno)

Una mejor aplicación de las medidas antisísmicas en la construcción de los edificios habría evitado muchos derrumbes y con ello, muchas víctimas, según denunciaron varios expertos, tanto del ámbito de la construcción como de la geología, a la mañana siguiente del terremoto que ha causado la muerte a al menos 207 personas en la céntrica región italiana del Abruzzo.

En declaraciones recogidas por los medios italianos, el presidente del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), Enzo Boschi, consideró que gran parte de las casas de la zona "no habían sido construidas para soportar una sacudida que tampoco ha sido particularmente violenta".

El seísmo que en la madrugada de ayer golpeó la ciudad de L'Aquila y su provincia causando al menos 207 muertos fue de 5,8 grados en la escala de Richter, cuya potencia es catalogada por los expertos entre fuerte y destructiva pero no necesariamente desastrosa o catastrófica.

Una de las circunstancias que ha agravado el balance de víctimas mortales y damnificados es el hecho de que el terremoto se verificara en plena noche, cuando la mayor parte de los ciudadanos estaba durmiendo.

Aun con todo, los expertos señalan que si las construcciones hubieran seguido reglas adecuadas de precaución antisísmica, muchos de los edificios no se hubieran derrumbado y hoy habría que llorar muchas menos víctimas.

Si bien es difícil y, según la gran mayoría de expertos, imposible prever cuándo y dónde sucederá un terremoto, no lo es calcular la probabilidad de que se produzca en una determinada zona. Precisamente, este es el caso de L'Aquila, que es considerada una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica del país.

Uno de los datos más sorprendentes es el deteriorado estado en que han quedado algunos de los edificios que teóricamente tendrían que haber resistido más, como el hospital público San Salvatore, que tuvo que ser evacuado, y la Prefectura de L'Aquila, que quedó parcialmente derruida.

Según datos de la Protección Civil citados por el diario italiano 'Il Giornale', el número de edificios públicos que hoy en día serían considerados "vulnerables" a un terremoto es de 80.000, mientras que las casas privadas serían hasta siete millones.

Por su parte, el profesor de Ciencia de la Construcción del Politécnico de Milán, Claudio Chesi, denunció el "ahorro" en la ejecución de los trabajos como principal culpable, lo que hace que "la calidad del hormigón sea muy baja" y se eluda una verdadera proyección antisísmica, que, si está bien hecha, suele ser muy costosa.