La imagen del Rey, de nuevo en llamas


Una fotografía gigante del Rey, junto a otra del dictador Francisco Franco. Ambas en mitad de un escenario. El público asistente gritando “hijos de puta” y “que los quemen”. El cantante, miembro de Noi de sucre, un grupo de música punk que debe su nombre a un histórico anarcosindicalista, materializa los deseos de los asistentes entre aplausos.

Todo esto tenía lugar mientras cantaban una de sus canciones, ‘Dios salve al Rey’, cuya letra contiene expresiones sobre el Rey como “Divino, inteligente, democratico luchador, y qué bonita es la moto, que nos vendió la Transición. No trabaja ni produce, por la gracia de dios, y vaya gracia que nos hace al pueblo trabajador”. Afirmaciones que, con la Ley en la mano, podrían constituir un delito de injurias a la Corona:

  • “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”, según el Artículo 56.3 de la Constitución Española.
  • Calumniar a un miembro de la Casa Real en activo “será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años si la calumnia o injuria fueran graves, y con la de multa de seis a doce meses si no lo son” (Artículo 490.3 del Código Penal)
  • Se reduce a “pena de multa de cuatro a veinte meses” para el mismo tipo de acto contra miembros de la Casa Real que no estén en activo (Artículo 490.1).
  • Del mismo modo, usar la imagen de algún miembro de la Casa Real de forma “dañina” supondrá “pena de multa de seis a veinticuatro meses”, según el Artículo 490.2 del mismo código.

Pero la cuestión no es ya sólo si la Justicia interviene o no, ya sea contra quien quemó las fotografías o contra la organización del Extremúsica, el festival de música que tuvo lugar durante la semana pasada y durante el cual tuvieron lugar los hechos. La cuestión es también si se aplicará la Ley. Los precedentes más inmediatos hacen pensar que no: en 2007 quedaron en libertad con cargos los acusados de quemar un retrato del Rey en Girona, mientras que en 2008 se archivó un caso idéntico que tuvo lugar en Barcelona.

Tras este último caso, y a la espera de que la Fiscalía decida, se podría reabrir el debate de si quemar un retrato del Rey (o criticar a la Corona) implica una ofensa punible o no, ya que en los últimos años cada vez más voces han pedido la despenalización de este delito y su equiparación al de injurias y calumnias que se aplica para cualquier ciudadano. No en vano, hasta Reporteros Sin Fronteras publicó un informe sobre libertad de expresión en España donde se remarcaba que la imposibilidad legal de criticar a la Familia Real era un claro obstáculo a la plena libertad de opinión.