Alcaldes exigen que se "proteja" a los vecinos de la ribera ante riadas que generan "cada vez más problemas"

ZARAGOZA, 14 (EUROPA PRESS)

Alcaldes de los municipios de la ribera del Ebro, desde Novillas hasta Caspe, en la provincia de Zaragoza, exigieron hoy que se "proteja" a los vecinos de estas localidades, como ya se hace con la fauna y flora del río, ante unas avenidas del Ebro que, con un menor caudal, generan "cada vez más problemas". Además, remarcaron que "no queremos ser responsables de que venga una riada y se lleve los pueblos", una posibilidad que "no es una broma, puede ocurrir", advirtieron.

En rueda de prensa tras celebrar una reunión en las dependencias de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) en la que participaron una veintena de alcaldes de municipios ribereños, los alcaldes de Pradilla, Novillas, Cabañas y Alcalá de Ebro, Luis Eduardo Moncín, José Ayesa, Nicolás Medrano y José Miguel Achón, respectivamente, insistieron en su "preocupación" por la situación del río, que acumula grava y materiales, y las constantes crecidas, que "van a peor" con el paso del tiempo.

Así, desde la última crecida extraordinaria del Ebro, en 2003, "última riada extraordinaria desde la de 1961", "cada vez con un menor caudal" y debido a la vegetación y gravas que se acumulan en el cauce, las afecciones a los términos municipales son mayores y aunque se ha pedido que se limpie el cauce en numerosas ocasiones, "no se ha hecho nada".

Como ejemplo, el pasado invierno la zona se vio afectada por tres riadas, "dos de mil metros cúbicos y otra de 1.200 metros cúbicos", que antes eran consideradas de carácter ordinario y que no producían daños "y ahora hemos estado un mes con 5.000 hectáreas de huerta inundadas", apuntó Moncín.

Por ello, estos cuatro municipios solicitaron que se extrajeran las gravas del río "para proteger los cascos urbanos" de las avenidas, y "aunque parecía algo sencillo", el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) ha exigido la elaboración de un informe medioambiental sobre la actuación en esta zona, declarada Lugar de Interés Comunitario (LIC) y que se integra en la Red Natural de Aragón, un estudio que efectuará la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Ahora las localidades de la ribera se han unido para proponer a las administraciones una serie de medidas que den solución a su problema, y que "minimicen" los riesgos de las crecidas del río y los daños que provoca. Así, en primer lugar piden que se adopten de forma "inmediata" todas las medidas necesarias para que ningún casco urbano soporte situaciones de riesgo ante cualquier tipo de avenida.

Además, insisten en la necesidad de la limpieza y el mantenimiento del cauce del río, con la retirada de gravas y vegetación que permita recuperar el caudal portante, especialmente en el tramo medio del Ebro donde se producen las mayores retenciones del caudal del río.

También piden que se construyan compuertas en las motas de defensa para que, en caso de avenidas extraordinarias que lo justifiquen, se abran las mismas y se inunde, de forma controlada, ciertas zonas, de modo que el resto del término municipal no se vea afectado por la avenida.

En este sentido, Luis Eduardo Moncín recordó que esta decisión ya se adoptó en Pradilla en el 2007, cuando "se inundó la huerta, llegó la cresta de la crecida y no pasó nada", evitando así que se rompiesen otros diques y el agua llegara al casco urbano.

Por otra parte, proponen la creación de aliviaderos naturales en el tramo medio del Ebro, preparados y acondicionados para recoger caudales en caso de avenidas y evitar que "el agua vaya directa a los cascos urbanos, como ocurre en Cabañas y Alcalá".

Asimismo, exigen una regulación del sistema de compensación por los daños causados por las avenidas, de manera que se agilice su tramitación, y no se tenga en cuenta un calendario a la hora de asegurar las cosechas, porque el río "es incontrolable" y no entiende de fechas, lo que esta provocando en los agricultores "miedo a sembrar" sin tener aseguradas unas compensaciones en caso de inundaciones.

Solicitan, además, la coordinación de todas las administraciones implicadas en el control y vigilancia de las infraestructuras que se construyen, o ya existen, en las proximidades del río y que pueden afectar a su cauce.

Por último, consideran necesario crear una mesa de trabajo y debate en la que participen todas las administraciones, el Ministerio de Medio Ambiente, a través de la CHE; el Gobierno de Aragón, con las consejerías de Medio Ambiente, Agricultura y Ordenación del Territorio, los municipios y los agentes sociales, sindicatos agrarios, asociaciones ecologistas y expertos.

Moncín, indicó que su deseo es que esta mesa de trabajo "empiece a funcionar cuanto antes" y, por ello, "la convocaremos en treinta o cuarenta días. Suponemos que todas las instituciones implicadas querrán estar en ella para llegar a soluciones efectivas" para este problema, valoró.

MIRANDO EL MAPA DEL TIEMPO

El alcalde de Pradilla, Luis Eduardo Moncín, recordó que los habitantes de las localidades ribereñas "hemos tenido mucha paciencia" ante las constantes inundaciones de campos y cascos urbanos y "queremos que de una vez por todas se arregle este problema que conocemos" de primera mano y que "a los habitantes que vivimos en esos municipios se nos proteja" como se protege a la fauna y flora de la zona.

Mientras tanto, los vecinos viven "mirando todos los días el mapa del tiempo" porque "hasta ahora hemos tenido suerte y han venido frentes fríos", con abundante nieve y que han llenado los pantanos, pero "si viene un frente lluvioso", en la situación actual, "vendrá la riada del siglo". "El problema es muy grave y cada vez vamos a peor", lamentó.

Las propuestas acordadas hoy se enviarán a las distintas administraciones, aunque "ya las conocen porque se las hemos dicho cuarenta veces", y en caso de que "pase el tiempo" y no se adopte ninguna actuación "tomaremos otro tipo de medidas", aseguraron.

En este punto, el alcalde de Cabañas, Nicolás Medrano, admitió que "es muy complicado tomar medidas de un día para otro en un río como el Ebro", pero reiteró que "llevamos infinidad de tiempo sin que se tomen medidas en los cascos urbanos y, con menos agua, cada vez el río alcanza más altura y causa más problemas".

Por tanto, "o limpiamos el río o nos tendremos que ir de aquí, pero que alguien nos diga qué tenemos que hacer porque en otras zonas, por otros intereses, sí se ha actuado en el cauce", criticó.

A este mismo respecto, el alcalde de Novillas, José Ayesa, calificó de "locura" que el tramo medio del Ebro fuera declarado LIC porque, con ello, "se ha hipotecado mover una sola piedra del río y ahora dependemos de Europa" para poder actuar en el mismo. Por ello pidió que los partidos políticos, coincidiendo con las próximas elecciones europeas, "intenten quitar esta denominación de la zona media del Ebro".

"EMBALSE DE ZARAGOZA"

Todos coincidieron que "ante una situación de riesgo para las personas, algo hay que hacer" como ya se ha hecho en otras zonas. Así, el barrio del Actur de la capital aragonesa "antes se inundaba y ahora un muro impide que se inunde", como también ocurre en el meandro de Ranillas, ejemplificó Moncín.

En este sentido, el primer edil de Pradilla aseveró que "si tenemos que ser el embalse de Zaragoza, que nos lo digan y nos iremos a Benidorm a trabajar".

Para presentar futuras iniciativas y "ser más ágiles a la hora de exigir a las administraciones" que actúen en el río, estas localidades van a fundar una Asociación de municipios afectados por las avenidas del Ebro, dotándose así de personalidad jurídica y de un interlocutor en sus relaciones con las otras administraciones.