Las lluvias dejan un rastro de muerte y destrucción en el árido nordeste brasileño

  • Río de Janeiro, 4 may (EFE).- Las lluvias que castigan desde hace varias semanas el árido noreste brasileño han dejado hasta hoy al menos 14 muertos, dos desaparecidos y cuantiosos daños materiales, según cálculos de las agencias locales de la Defensa Civil.

Las lluvias dejan un rastro de muerte y destrucción en el árido nordeste brasileño

Las lluvias dejan un rastro de muerte y destrucción en el árido nordeste brasileño

Río de Janeiro, 4 may (EFE).- Las lluvias que castigan desde hace varias semanas el árido noreste brasileño han dejado hasta hoy al menos 14 muertos, dos desaparecidos y cuantiosos daños materiales, según cálculos de las agencias locales de la Defensa Civil.

Cinco de las regiones más afectadas, en los estados de Maranhao y Piauí, serán visitadas mañana por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que se reunirá también con las autoridades regionales para evaluar la situación.

El panorama es más dramático en Maranhao, donde las autoridades han registrado hasta hoy seis muertos, dos desaparecidos y 114.519 afectados por las inundaciones, según la Defensa Civil regional.

El organismo anotó que 29 municipios de Maranhao se declararon en emergencia, el de Moçao está en situación de calamidad pública y 40 más fueron puestos en alerta por las riadas.

Los municipios más afectados son los situados en las márgenes de los ríos Itapecuru Mirim y Mearim, cuyo nivel ha subido varios metros desde finales de abril.

En el vecino Piauí hay 4.991 familias damnificadas, 1.424 de ellas en Teresina, la capital.

El gobernador de Piauí, Wellington Dias, pidió ayer al Ejército el envío de militares para que ayuden en las tareas de socorro en Teresina y en otras regiones del estado.

Las lluvias también han golpeado a Maceió, capital de Alagoas, donde según la Defensa Civil local cuatro personas han muerto y hay 60 damnificadas.

También es crítica la situación en el estado de Amazonas, donde 36 municipios están en emergencia desde el mes pasado, debido a los estragos causados por el desbordamiento de los caudalosos ríos de la región, y en Pará, donde la creciente del río Tapajós ha inundado 17 poblaciones.

Los torrenciales aguaceros han causado igualmente estragos en el estado de Ceará, donde cuatro personas perecieron en la última semana de abril por las inundaciones, así como en Paraíba.

La zona inundada, que tradicionalmente padece los rigores de la sequía, ha sufrido también cuantiosas pérdidas materiales por las crecidas de los ríos y los derrumbes que han taponado muchas de las vías de la región.

Según los pronósticos de las agencias de meteorología, las lluvias en las regiones norte y noreste del país deben continuar hasta mediados de mayo, razón por la cual la Defensa Civil pidió a las autoridades de la zona que estén alerta para evitar tragedias mayores.