Berlusconi aconseja a los afectados por el seísmo que se lo tomen como un cámping

  • Berlín, 8 abr (EFE).- El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha causado nuevamente un revuelo en la prensa internacional al recomendar a los damnificados del terremoto en los Abruzos que se tomen la situación como "un fin de semana de cámping".

Berlín, 8 abr (EFE).- El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha causado nuevamente un revuelo en la prensa internacional al recomendar a los damnificados del terremoto en los Abruzos que se tomen la situación como "un fin de semana de cámping".

Durante su visita a la zona afectada por el seísmo y al ser preguntado por la corresponsal de la cadena de televisión alemana RTL sobre cuál era su impresión, Berlusconi respondió: "Están bien aquí, reciben un magnífico apoyo y amabilidad por parte de nuestros equipos de salvamento".

El primer ministro no se quedó ahí y, después de asegurar que "no les falta de nada, tienen medicamentos y alimentos, comida caliente" y un techo que les da cobijo, añadió que "por supuesto todo es absolutamente provisional y, por eso, hay que tomarlo como un fin de semana de cámping".

Las declaraciones se han propagado como la pólvora entre los medios de Alemania y no hay edición digital que no las recoja.

Todo ello se produce tan sólo unos días después de las anécdotas que protagonizó Berlusconi durante las recientes cumbres del G-20 en Londres y de la OTAN en Estrasburgo (Francia) y Baden-Baden (Alemania).

En Londres, el "cavalliere" dio la nota en Buckingham Palace al llamar a gritos al presidente de Estados Unidos con un "mister Obamaaaa", todo ello delante de una anonadada reina de Inglaterra.

En la cumbre de la OTAN dio primero plantón a la canciller alemana, Angela Merkel, y después a todos sus socios de la Alianza, al saltarse una serie de puntos del protocolo para poder hablar por el móvil.

Luego, fuentes de su delegación aseguraron que la llamada había sido de máxima importancia, pues se había puesto en contacto con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, para convencerle de que aceptara al danés Anders Fogh Rasmussen como secretario general de la OTAN.