Italia celebra un funeral de estado por sus víctimas

L'AQUILA, Italia (Reuters) - Italia lloraba el viernes a sus víctimas en un funeral de estado tras el peor terremoto que ha afectado al país en tres décadas, mientras la cifra de muertos por la tragedia del lunes llegaba a 289 y los supervivientes expresaban su rabia por la forma en que sus hogares se derrumbaron.

Miles de dolientes se reunieron ante 205 ataúdes de madera, muchos de ellos cubiertos con flores y fotografías de los fallecidos, dispuestos en cuatro filas en el patio de una academia policial de la montañosa ciudad de L'Aquila, la más afectada por el seísmo del lunes, de 6,3 grados de magnitud.

Varios pequeños ataúdes blancos, que contenían cuerpos de niños, se colocaron sobre los féretros de sus madres, algunos con sus juguetes favoritos encima. El más pequeño, que murió junto a su madre, era un bebé de cinco meses.

"Esos muertos siempre estarán entre nosotros, cada uno de ellos. Los niños, los estudiantes, todos ellos", dijo Daniela, de 59 años. "Estoy llena de dolor pero debemos seguir teniendo esperanza. Aquí somos gente fuerte, he visto mucho coraje y solidaridad".

Piero Faro, que daba el pésame a la familia de una amiga que murió junto a su hijo, aseguró que la tristeza se mezclaba con "mucha indignación". "Su edificio simplemente se derrumbó. Esto no debería haber pasado".

Algunos asistentes besaban y se abrazaban los ataúdes en la misa oficiada por el segundo sacerdote de más alto rango del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.

"Me siento espiritualmente presente en vuestro interior y comparto vuestra angustia", dijo un mensaje del Papa Benedicto XVI.

Las banderas ondeaban a media asta en un día de luto nacional, las tiendas estaban cerradas, los aeropuertos detuvieron sus despegues para guardar un minuto de silencio y los guardias de tráfico se quitaron los chalecos reflectantes.

El primer ministro, Silvio Berlusconi, parecía emocionado cuando trató de consolar a los afligidos familiares. El multimillonario se ofreció para llevar a algunas de las miles de personas que se han quedado sin hogar a sus villas lujosas repartidas por el país.

"Yo también haré lo que pueda, ofreciendo alguna de mis casas", dijo el magnate de los medios, de 72 años, que es el segundo hombre más rico de Italia.

VOLVER A EMPEZAR

Cinco días después del seísmo, los equipos de rescate aún estaban sacando cuerpos de entre los escombros, y hallaron durante la noche el cadáver de una mujer de 53 años y el de su hija adolescente en medio de los restos de su hogar.

Pero la agencia de Protección Civil, que está coordinando la respuesta de emergencia, dijo que las tareas de rescate están llegando a su fin. Los bomberos acompañaron a algunas personas a recoger sus enseres personales mientras los soldados vigilaban para evitar saqueos. Berlusconi dijo que cuatro ciudadanos rumanos habían sido arrestados por pillaje.

Durante la noche se registraron violentas réplicas en la región central de los Abruzos, aterrorizando a los supervivientes.

El número de personas que se han quedado sin hogar se ha elevado hasta los 40.000, según Berlusconi, y 21.000 se están resguardando en campamentos de emergencia y 15.000 han sido alojados en hoteles o viviendas privadas.

"Más allá de los escombros puede sentirse el deseo de volver a empezar, de la reconstrucción y de soñar una vez más", dijo el cardenal Bertone, expresando la esperanza de la "resurrección" que los católicos celebran el domingo.

Sin embargo algunos supervivientes no encontraban mucho consuelo en la religión.

"Ahora los profesionales de las oraciones están rezando, diciendo misa. Todo el mundo reza: papas, obispos, arzobispos, excelencias, eminencias, San Pedro y San Pablo, y aún así Jesús nos manda un terremoto", dijo Francesco Pagani, un anciano superviviente sentado en uno de los campamentos.

Ahora los supervivientes centran su atención en cómo planear la reconstrucción de sus vidas en una región que depende del turismo, la explotación agrícola y las empresas familiares. El ministro italiano de Industria precisó que más de la mitad de las compañías locales "ya no están produciendo".