La cifra de fallecidos en Italia alcanza los 278, más réplicas

La cifra de fallecidos en Italia alcanza los 278, más réplicas

La cifra de fallecidos en Italia alcanza los 278, más réplicas

Por Silvia Aloisi y Antonella Cinelli

L'AQUILA, Italia (Reuters) - Varias réplicas interrumpieron el jueves las tareas de los equipos de rescate en el centro de Italia, mientras revisaban por tercera noche consecutiva los escombros en busca de supervivientes del terremoto que causó 278 muertos y miles de personas sin hogar.

Un temblor de magnitud 5,3 en la escala de Richter sacudió el jueves en las primeras horas de la mañana a la ciudad de L'Aquila y las localidades cercanas, causando daños a los edificios y llevando a las autoridades a sellar el centro de la ciudad, que sufrió la peor parte del seísmo.

Las réplicas han aterrorizado a muchos de los supervivientes y 17.000 de ellos debieron pasar otra noche invernal en tiendas de campaña, tras perder sus hogares.

Los equipos de rescate reconocen que la esperanza de encontrar a alguien más con vida bajo los escombros de una ciudad que ha quedado devastada se reduce cada hora que pasa.

"Hemos perdido todo, pero estamos agradecidos de seguir con vida y los socorristas han sido unos verdaderos ángeles", dijo Anna Chiara, sentada junto a su esposo en un campamento de tiendas de campaña en L'Aquila.

La cifra de muertos aumentó a 278 personas después de que los bomberos sacaran más cuerpos entre los escombros, entre ellos los de dos estudiantes que quedaron sepultados bajo un dormitorio. Muchas de las víctimas del peor terremoto en Italia desde 1980 eran estudiantes de la universidad de L'Aquila.

El gobernador de la región de los Abruzos, Gianni Chiodi, dijo que unas 10 personas continúan desaparecidas bajo los escombros.

Los equipos de rescate no han encontrado supervivientes en las últimas 30 horas. La última persona rescatada, una mujer de 20 años, fue sacada el martes de entre los escombros.

Al menos 16 niños, incluyendo un bebé de cinco meses, murieron en el terremoto del lunes, que según el Servicio Geológico de Estados Unidos tuvo una magnitud de 6,3.

El ministro del Interior dijo que la búsqueda continuaría al menos hasta la Pascua de Resurrección.

"Mientras sepamos que hay gente debajo de los escombros, seguiremos buscándolos, aún cuando estemos seguros de que estén muertos. Las familias necesitan saber que ocurrió a sus seres queridos", dijo un bombero.

El presidente Giorgio Napolitano llegó el jueves a L'Aquila, en vísperas de un funeral de Estado que se realizará el viernes, día establecido cómo de luto nacional. Los familiares de los fallecidos ya han comenzado a realizar funerales privados.

El primer ministro Silvio Berlusconi, que declaró estado de emergencia y envió miles de soldados al lugar, visitó por tercer día consecutivo L'Aquila el miércoles.

El jueves Berlusconi se encontraba en Roma para encabezar una reunión de gabinete donde se espera serán aprobados fondos para reconstrucción, exenciones impositivas para las comunidades y penas más estrictas para los saqueadores.

El daño estimado por aseguradoras para la economía italiana, ya afectada por la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, sería de entre 2.000 y 3.000 millones de euros.

Berlusconi dijo que 28.000 personas perdieron sus hogares, de ellas 17.000 ahora viven en tiendas y el resto en hoteles o con sus familiares.

Las autoridades dijeron que el centro de L'Aquila permanecerá sellado hasta mayo.

"Hemos esperado durante tres días que los bomberos nos ayuden a suplir algunas necesidades básicas", dijo el residente Stefano Dedonadis, de 22 años, quien durmió en un coche en las afueras de su arruinado apartamento ubicado en un segundo piso.

"No tenemos electricidad. No tenemos nada excepto estas ropas", agregó.

Responsables han dicho que el seísmo tendrá un enorme impacto en una región que vive en gran parte del turismo, la agricultura y los negocios familiares.

Los supervivientes enfrentan una lúgubre Semana Santa. La mayoría de las iglesias están dañadas y las personas se preparan para celebrar las celebraciones religiosas en capillas improvisadas en las carpas.

El Gobierno y propietarios de hoteles ofrecieron refugio para quienes se quedaron sin hogar en edificios de la costa adriática.