Los más de 65.000 evacuados por el terremoto siguen sin poder volver a sus casas

L'AQUILA (ITALIA), 28 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Gloria Moreno)

Las más de 65.000 personas que se han quedado sin casa a causa del terremoto que hace tres semanas sacudió el centro de Italia siguen pasando sus días en campamentos provisionales y hoteles, a la espera de que las autoridades determinen el grado de habitabilidad en que han quedado los edificios de la zona.

Según los últimos datos facilitados por la Protección Civil italiana, son 65.606 el total de personas que han tenido que ser asistidas. De ellas, 35.860 han sido acogidas en tiendas de campaña y 29.746 en hoteles y casas privadas.

Por el momento, el 54,5% de los edificios inspeccionados por los equipos técnicos han sido definidos como habitables, mientras que el resto (que representan casi la mitad del total) han quedado completamente destruidos o necesitarán ser reestructurados para poder volver a ser habitados.

Por esta razón, son numerosos los afectados que deberán permanecer meses en la precaria situación en que se encuentran ahora, antes de que el Gobierno italiano encuentre una solución a su caso.

Tal es el caso de Paolo, un trabajador de la construcción de unos 60 años de edad que desde hace tres semanas vive junto a su familia en una de las tiendas de campaña que han sido levantadas en L'Aquila, en el campamento de Piazza D'Armi.

"Nuestra casa no se ha caído, pero nos han dicho que tendrá que ser intervenida para que podamos volver a vivir allí", explicó a Europa Press. Paolo y su familia comparten la tienda de campaña con otra familia a la que no conocían. Y probablemente, seguirán haciéndolo en las próximas semanas y quizá, en los próximos meses, hasta que su casa no sea reestructurada.

A diferencia de él, en breve, podrían volver a sus hogares unas 300 familias, cuya casa ha sido clasificada como habitable. Sin embargo, el alcalde de L'Aquila, Massimo Cialente, todavía no ha firmado el decreto. Y, entretanto, vuelve la psicosis de terremoto a la zona, después de que ayer corriera la voz acerca de la llegada inminente de un nuevo seísmo devastador.

Aun con todo, los bomberos siguen acompañando a los habitantes que lo solicitan a sus casas para que puedan recoger sus pertenencias. "Cada día hacemos entre 150 y 200 intervenciones", explicó a Europa Press Valentino di Andrea, uno de los efectivos que está trabajando en la zona.

"Los habitantes vuelven para recuperar libros, ropa, ordenadores, pero también tenemos que entrar para sacar la comida que quedó en las casas, para que no se pudra", señaló. Esta mañana, Di Andrea acompañó al estudiante Terenzio Manna, de 20 años, a recoger libros y ropa.

Manna es uno de los miles de universitarios que residían en L'Aquila. Originario de la provincia de Teramo, se hallaba en la capital de la región del Abruzzo para estudiar la carrera de Informática.

"Con el terremoto se derrumbaron las paredes de mi habitación. Yo me refugié bajo un arquitrabe y esperé a que el temblor cesara", explicó este joven, que sufrió heridas en la espalda y en una pierna.

"Ahora todo se ha parado y todavía no sé si me quedaré en L'Aquila", explicó. Por el momento, Terenzio, que acaba de recuperar varias cajas de libros, intentará empezar a estudiar y prepararse para los exámenes de junio, que se desarrollarán en las sedes provisionales de la universidad que han sido organizadas en Avezzano y Pescara, otras ciudades del Abruzzo alejadas del epicentro.