Más de 50 muertos en un fuerte seísmo en Italia

L'AQUILA, Italia (Reuters) - Un poderoso seísmo que sacudió el lunes de madrugada una gran parte del centro de Italia causó más de 50 muertos al derrumbarse viviendas, iglesias y otros edificios.

Las víctimas mortales se contabilizaban principalmente en L'Aquila, capital de la montañosa región de Los Abruzos y fundada en el siglo XIII a unos 100 kilómetros al este de Roma, y en las localidades aledañas.

Mientras las réplicas continuaban, el ministro del Interior cifró en más de 50 los muertos en el seísmo. Los responsables de defensa civil estimaron que el terremoto habría dejado unas 50.000 personas sin techo.

Se trata del peor terremoto desde 1980, cuando un seísmo de magnitud 6,5 mató a 2.735 personas en el sur del país.

El primer ministro Silvio Berlusconi canceló un viaje a Moscú y dijo que había declarado el estado de emergencia nacional, que liberaría fondos para asistencia y reconstrucción. El Papa Benedicto XVI dijo que estaba ofreciendo una plegaria especial para las víctimas.

Las casas más antiguas y las construcciones hechas de piedra, particularmente en las localidades periféricas que no han sido restauradas, se derrumbaron con facilidad.

Los hospitales solicitaron la ayuda de doctores y enfermeras de Italia. El olor del gas llenaba algunas partes de las localidades montañosas debido a la ruptura de las cañerías.

Vecinos de Roma, ciudad que raramente registra actividad sísmica, se despertaron con el terremoto, que provocó la caída de muebles, el bamboleo del alumbrado público, y que saltaran las alarmas de automóviles.

El terremoto se produjo poco después de las 03:30 hora local (01:30 GMT) y tuvo una magnitud de 6,3 en la escala de Richter.

"MI PADRE SEGURAMENTE ESTÁ MUERTO"

"Cuando se produjo el seísmo, corrí a la casa de mi padre, abrí la puerta principal y vi que todo se había derrumbado. Mi padre seguramente está muerto. Pedí ayuda pero no había nadie cerca", dijo Camillo Berardi en L'Aquila.

Otros se consideraron afortunados, mientras ancianas lloraban y residentes que sólo contaban con sus manos y buena voluntad ayudaban a los bomberos y equipos de rescate a revisar entre los escombros.

"Me desperté escuchando lo que sonó como una bomba", dijo Angela Palumbo, de 87 años, mientras caminaba por una de las calles de L'Aquila.

"Pudimos escapar mientras caían cosas alrededor nuestro. Todo se movía, los muebles se caían. No recuerdo haber visto algo semejante en toda mi vida", dijo la anciana.

Pilas de escombros estaban esparcidos por L'Aquila -que tiene una población de 68.000 habitantes- y en los pueblos cercanos, bloqueando caminos y dificultando la tarea de los equipos de rescate.

"Miles de personas (podrían haber quedado) sin hogar y miles de edificios se derrumbaron o sufrieron daños", dijo Agostino Miozzo, un funcionario del Ministerio de Protección Civil.

Un residente en L'Aquila que se encontraba frente a un bloque de apartamentos que había sido reducido a la altura de un adulto dijo: "Este edificio tenía cuatro pisos".

Algunos coches estaban enterrados en los escombros.

En otra zona de la ciudad, residentes intentaban silenciar los gemidos de la gente para ubicar la procedencia de un bebé que lloraba.

Hubo numerosas informaciones de que varias de las iglesias románicas y renacentistas de la zona se habían derrumbado.

Parte de una residencia universitaria y un hotel cayeron en L'Aquila y al menos una persona aún estaba atrapada bajo los escombros, mientras se ignoraba la cantidad de muertos en el lugar.

El seísmo derribó el campanario de una iglesia en el centro de L'Aquila. Los puentes y carreteras del área montañosa fueron cerrados como precaución.

El terremoto fue el último y el más fuerte de una serie de movimientos que sacudió la zona de L'Aquila durante el domingo y el lunes.

Los terremotos pueden ser particularmente peligrosos en algunas partes de Italia, donde algunos edificios centenarios se conservan en mal estado.