Pekín apuesta por la reconstrucción en Sichuan y se olvida de vengar a sus muertos

El primer ministro chino defiende la actitud científica y el espíritu práctico un año después del terremoto

PEKÍN, 11 (de la corresponsal de EUROPA PRESS Débora Altit)

A punto de cumplirse el aniversario del trágico terremoto de Sichuan, el Gobierno chino intenta ofrecer una imagen de optimismo y se vuelca en publicitar los avances en la reconstrucción realizados en una región devastada, mientras queda cada vez más claro que las muertes de los fallecidos por la inoperancia o la corrupción no llegarán a ser vengadas.

Cerca de 87.000 personas muertas o desaparecidas, cinco millones de habitantes sin hogar y un número indeterminado de menores fallecidos en sus escuelas (5.300 según los recientes datos del Gobierno y entre 7.000 y 9.000 de acuerdo con cálculos extraoficiales).

Hoy, la prensa oficial china se hace eco de la carta enviada por el primer ministro, Wen Jiabao, a los estudiantes supervivientes de la catástrofe y en la que, empezando con un "mis queridos niños" y terminando con "os quiero mucho", el abuelo Wen, como se conoce popularmente al primer ministro Wen Jiabao, señala que "lo mejor que podemos hacer es realizar un buen trabajo de reconstrucción tras el desastre y construir un hermoso hogar".

"Nuestro país es acosado con desgracias frecuentes, y sólo podemos superarlas con una actitud científica, un espíritu práctico y un intenso esfuerzo", afirma el dirigente. Muestra de esta "actitud científica" defendida por el Gobierno es el "libro blanco" hecho público también hoy y en el que se establecen las pautas de actuación para evitar que sucesos como el del 12 de mayo del año pasado se repitan.

El Departamento chino para la Prevención de Terremotos, encargado de publicar el tratado, ha anunciado también que, en línea con esta nueva estrategia, va a emplear un sistema experimental para la alerta de terremotos, capaz de avisar con varios segundos de antelación (o minutos, de localizarse el epicentro bajo el mar) antes de que se produzca el temblor. Su instalación, informa la prensa oficial, tendrá lugar "en unos años".

RECUPERACIÓN ECONÓMICA DE LA ZONA

China ha realizado enormes esfuerzos para recuperar Sichuan, una provincia caída en desgracia ya antes del 12-M --pese a contar con incuestionables atractivos, como los queridos osos pandas chinos, es una de las regiones más pobres del país--.

El dinero desembolsado por Pekín ha permitido que la región esté dando ya muestras de recuperación. Y aunque la economía de la provincia creció hasta el 4,6% en el segundo trimestre del año pasado (tras un 14,1% de crecimiento en el primer trimestre), en el tercer trimestre de 2008 ya se situaba en el 10,1%.

La inversión en activos fijos, un indicativo del gasto gubernamental en infraestructuras, creció en el primer trimestre del año un 90% en la zona del terremoto y supera en algunas localidades el 100%, cuando tradicionalmente se suele considerar que un crecimiento del 20 o el 30% ya es de por sí alto.

Con ello se ha logrado "impulsar hacia arriba la economía y estimular la demanda de cemento y acero y el consumo", explica Sheng Yi, profesor de la Academia de Ciencias Sociales de Sichuan, al diario 'South China Morning Post'.

Se calcula que el Gobierno ha destinado a los trabajos de reconstrucción 1 billón de yuanes (cerca de 108.000 millones de euros), lo que se traducirá en entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales de crecimiento del PIB chino de los próximos tres años, según cálculos de BNP Paribas.

Al tiempo que invierte en una zona destrozada y apuesta por hacer realidad su política de mirar hacia el oeste (fomentando el desarrollo del interior del país, frente a las ricas provincias costeras), China sigue creciendo. "El terremoto se ha convertido en un colchón para la economía china en este periodo de turbulencia económica", coincide en señalar Sherman Chan, analista de Moody's Economy.com.

La "actitud científica" e "intenso esfuerzo" de los que hablaba el Wen a los pequeños supervivientes de Sichuan, pues, parecen más que confirmados. Pero también lo está el "espíritu práctico" mencionado en la declaración de intenciones a pequeña escala.

DERRUMBE DE ESCUELAS

Dejando a un lado que los científicos denuncian que incluso la virulencia del terremoto en sí (de 8 puntos en la escala Richter) podría haberse visto agudizada por la construcción de embalses en zonas sísmicas (la presa de Zipingpu se localizaba a 5 kilómetros del epicentro del sismo), Pekín prometió que esclarecería por qué en algunas localidades casi todos los edificios se sobrepusieron al temblor, mientras las escuelas caían como piezas de dominó.

El ministro de Vivienda, Jiang Weixin, reconoció entonces que "no podemos descartar la posibilidad de que hubiera un trabajo y unos materiales de ínfima calidad", y el Gobierno envió a un equipo para estudiar si, efectivamente, las autoridades locales habían destinado menos fondos de los requeridos para construir las escuelas en una zona proclive a los terremotos.

Los ingenieros llegados desde Pekín confirmaron que algunos edificios se habían levantado en emplazamientos inestables y que incluso una de las escuelas hundidas e inspeccionadas, de 15 pisos, no tenía ni cimientos. Las pruebas resultaban evidentes, y la prensa oficial informó de que la Fiscalía ha acumulado pruebas para encausar a los culpables.

Pero la estrategia cambió en junio. Las autoridades de Sichuan comenzaron a citar expertos negando que la calidad de las edificaciones hubiese influido en su desplome. Los nuevos inspectores aseguraban que no se podía determinar, sólo mirando a los escombros, si había habido negligencia y una calidad insuficiente. El Gobierno central, mientras tanto, permanecía callado.

La semana pasada, el Gobierno de Sichuan volvió a insistir en esa línea, y ofreció la cifra de los 5.335 estudiantes fallecidos. El artista chino Ai Weiwei, embarcado en una campaña con voluntarios para determinar el número de alumnos muertos, ha cuestionado los métodos empleados por las autoridades locales para elaborar el recuento.

Las autoridades han ofrecido ayudas económicas e incluso han permitido a los que perdieron a sus hijos en el seísmo que vuelvan a ser padres, algo en principio imposible, debido a la política familiar del hijo único. Pero Mu Yongxian, de profesión constructor y que perdió a sus dos hijos en el terremoto (a su hija en una escuela; a su hijo, soldado, mientras ayudaba en las labores de rescate), advierte de que no piensa pasar página. "Es totalmente obvio que si hubieran seguido el diseño original el número de muertos no habría superado los 1.500", explica al diario 'South China Morning Post'.

"He jurado a mi hija que nunca dejaré de buscar justicia. Ha pasado un año y estoy agotado, pero seguiré luchando mientras siga respirando, y estoy seguro de que más padres aparecerán en la escuela el día 12 de mayo para expresar nuestra rabia", afirma.