Se temen decenas de muertos tras un seísmo en Afganistán

MIR GADKHEL, Afganistán (Reuters) - Habitantes de localidades rurales en el este de Afganistán lloraban el viernes angustiados mientras escarbaban entre los escombros para recuperar los cuerpos de decenas de personas que podrían haber muerto por un terremoto 5,5 grados de magnitud.

Vecinos de la aldea de Mir Gadjel dijeron que pensaban que habían muerto decenas allí. Un cámara de Reuters también contó unos 10 cadáveres en otro pueblo cercano, Sar Kot.

"Tres miembros de mi familia murieron y siete están heridos. Creo que han muerto unas 40 personas. Cientos de casas han quedado destruidas", dijo Gul Mohammad en Mir Gadjel, situada a unos 45 kilómetros al oeste de la ciudad afgana de Jalalabad.

El servicio geológico de Estados Unidos dijo que un terremoto de 5,5 grados sacudió la zona justo antes de las 02:00 hora local del viernes (21:30 GMT del jueves), seguido por una réplica de magnitud 5,1 dos horas después.

Un padre lloraba junto a los cuerpos de una hija y dos hijos. A poca distancia se encontraban los cuerpos de un hombre y dos mujeres.

"Estaba durmiendo cuando se produjo el terremoto. Salimos por un momento y luego volvimos a la casa. Entonces vino otro temblor que fue muy fuerte. El techo se cayó y mató a mi hermano y sus dos hijos", dijo Amrullah, un niño que luchaba por contener las lágrimas.

Unas 50 mujeres con pañuelos negros lloraban reunidas en una carretera.

La oficina del presidente Hamid Karzai dijo que habían muerto al menos 20 personas, y el mandatario expresó sus profundas condolencias.

Mohammad Tahir Zahir, número dos del consejo provincial de la provincia de Nangarhar, indicó que habían fallecido 40 personas. Abdul Mateen Edraak, jefe del Centro Nacional de Preparación para Desastres de Afganistán, agregó que se había confirmado la muerte de 19 personas pero que la cifra aumentaría cuando se recuperasen más cuerpos de entre los escombros.

En Sar Kot, un grupo de mujeres se reunió en torno a cadáveres de niños, llorando y golpeándose la cabeza como señal de duelo. Varios animales de granja se encontraban atrapados bajo los escombros de las casas, todas construidas con ladrillos de adobe.

Las aldeas se encuentran entre Jalalabad y la capital Kabul, en Nangarhar, una provincia que registra atentados esporádicos de insurgentes talibanes.