Un estudiante cántabro de 22 años acaba de regresar de L'Aquila, donde vivió el terremoto en primera persona

Pedro Iglesias, de Oreña, se encontraba en la ciudad italiana con una Beca Erasmus cursando estudios de INEF

SANTANDER, 7 (EUROPA PRESS)

Un estudiante cántabro de 22 años, Pedro Iglesias Escalante, ha vivido en primera persona el terremoto que ha sacudido la ciudad italiana de L'Aquila, donde se encontraba desde septiembre cursando con una Beca Erasmus varias asignaturas de la carrera de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (antiguo INEF), que estudia en la Universidad de león.

El joven, que reside en la localidad de Oreña, en el municipio de Alfoz de Lloredo, ha llegado hoy mismo a Cantabria desde Roma, pasando por Madrid, sin ninguna gana de volver, según ha confesado en declaraciones a Europa Press, porque la situación tras el seísmo en L'Aquila es "de destrucción total".

"Allí no queda nada, posiblemente no se reanuden las clases, pero sólo me quedan tres asignaturas para acabar la carrera y no sé que haré", señala.

En el momento de ocurrir el terremoto, que ha provocado más de 200 muertos, Pedro se dirigía con un amigo gallego a la estación de autobuses de la ciudad para trasladarse a coger un vuelo hacia España para pasar las vacaciones de Semana Santa.

"No habíamos andado ni 50 metros cuando se produce el terremoto", y al tratarse de una ciudad antigua, con calles muy estrechas, "nos encontramos en medio de una de esas calles y de repente se nos empezaron a caer las casa encima, piedras enormes, y fuimos corriendo corriendo hasta una plaza", rememora.

Los dos amigos temieron por su vida, porque pensaron que "alguna piedra te va a tocar", "pero tuvimos suerte". Pensaron en ir a coger el autobús, pero la estación "estaba destrozada, como todo", así que se fueron a la carretera a ver si les paraba, pero el conductor les dijo que en esas condiciones no podía hacer el viaje.

Así que volvieron al centro de la ciudad y se reunieron con otros 'erasmus' en un parque, pero "los temblores se sucedían, se sucedían". Finalmente, hablaron con el Consulado de España, que les envió un autobús a recogerles sobre las cuatro de la tarde. De esta forma llegaron a Roma y de allí en el primer avión a Madrid.

"Quería salir cuanto antes de Italia, no quería estar allí", señala Pedro, quien asegura que ha vivido una situación por la que "nunca jamás pensaba pasar en la vida", y ahora no sabe qué va a pasar ni cómo habrá quedado el edificio de Relaciones Internacionales dónde daba clases.

"Yo hablo con mis compañeros de clase italianos y me dicen, mira tú eres español, vete a tu país y no vuelvas por aquí porque esto es una catástrofe, aquí no hay nada". Pero el problema es que él acababa la carretera este año y sólo le quedaban las asignaturas que cursaba en L'Aquila "y quiero acabar este año", subraya.

TEMBLORES TODA LA SEMANA

Según Pedro, durante toda la semana anterior al terremoto había habido temblores, pero "no les dábamos importancia", incluso la noche anterior al fuerte se había producido uno, pero nadie les hizo ninguna advertencia al respecto y ni él ni sus compañeros temieron que fueran a más.

"Duraban tres ó cuatro segundos y paraban". Recuerda que incluso él y sus amigos gastaban bromas a las chicas por asustarse. "Pero las bromas se acabaron", dice.

"Soy de los más afortunados, porque tengo una maleta, algo ropa y documentos y el edificio donde vivía no se ha caído y a lo mejor puedo recuperar mis cosas", no como otros que "han venido en pijama, sin documentos ni nada".

Ahora, ya en su casa de Oreña, pensará qué hacer, pero "aquello es una destrucción total", repite. No quiere ver imágenes por la televisión de lo ocurrido. "Yo ya lo he visto en persona, y cuanto menos lo vea mejor".