Punset y el Nobel de Medicina R.Warren reconocen que el método científico no siempre supone una verdad científica

POZUELO DE ALARCÓN (MADRID), 5 (EUROPA PRESS)

El Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2005, John Robin Warren, y el divulgador científico Eduardo Punset, han ensalzado este miércoles el papel de la ciencia en el desarrollo de la humanidad, si bien han hecho hincapié en que el método científico, como tal, no siempre supone una verdad intrínseca y por tanto es conveniente e incluso necesario cuestionar los hechos científicos.

En declaraciones a Europa Press Televisión y antes de participar en un desayuno científico organizado por la Universidad Francisco de Vitoria, Punset ha explicado que "el grado de incertidumbre es mayor y eso es algo que cuesta aceptar". A su juicio, la ciencia distingue entre verdades cognitivas, fruto de haber profundizado en un conocimiento concreto y las verdades culturales, con fecha de vencimiento más temprana que el resto.

Punset, que ha denunciado que la sociedad española está fuertemente dogmatizada y ha lamentado que mucha veces los científicos apostaran por profundizar en un conocimiento en vez de ampliarlo y comunicarlo a la sociedad. "Esto requiere lo que llamamos la multidisciplinariedad; es decir, darse cuenta de que la ciencia no sólo es la biología o las matemáticas, sino que abarca toda la cultura", ha indicado.

Por su parte, Warren, ganador del Nobel de Medicina por descubrir junto a su colega Barry Marshall la bacteria Helicobacter pylori, ha incidido en que parte de la sociedad no entiende a los científicos y espera de ellos escuchar afirmaciones rotundas; sin embargo, estos expertos prefieren hablar de teorías y descartan que existan verdades absolutas. "No hay una 'verdad absoluta'. Me pregunta lo que es la verdad y no tengo por qué saberlo pero hay más teorías que verdades; no creo que un buen científico sepa lo que es la verdad", ha espetado.

Bajo el título '¿Tienen las verdades científicas fecha de caducidad?', los expertos han debatido sobre la veracidad de esta ciencia y la ausencia de verdades absolutas en su campo de actuación, la saturación de información con la llegada de la nueva era digital, y sobre la capacidad de influencia que tienen los expertos en la materia en la trasmisión de sus conocimientos.

Al debate se han unido Fernando Caballero, médico decano de la Facultad de Medicina-UFV, y el profesor Samuel Arbesman, matemático fellow en el Institute For Quantitative Social Science de Harvard University, y que ha intervenido por videoconferencia. Éste último ha reconocido que la pregunta que hay que hacerse no es cuánta información de carácter divulgativo percibe la sociedad sino cómo "se las apañan" los expertos para digerir este tipo de conocimiento que "crece de forma exponencial".

"Cada quince años se dobla el número de publicaciones científicas que se publican pero la pregunta es cómo nos apañamos con este tipo de conocimiento", ha explicado el matemático, quien ha hecho hincapié en que la ciencia no se puede debatir "como un hecho aislado" sino "como una postura para entender el mundo". "Hay que ser muy escéptico para ver las cosas", ha espetado, en sintonía con lo expuesto por Punset y Caballero.

Precisamente, Fernando Caballero, ha declarado en relación con este aspecto, que el conocimiento científico merece "confianza" pero hay que ser consciente de que no hay verdades absolutas en este campo. "Hay una buena noticia y una mala; la buena es que estamos seguros de que el conocimiento que tenemos es el mejor de la historia en tanto la propia ciencia falsea aquello que debe ser falseado. La mala es que no podemos asegurar la veracidad de ninguna hipótesis. Es muy difícil separar la paja del trigo", ha agregado.

Preguntado por el descubrimiento que le valió al investigador australiano el Nobel de Medicina y Fisiología en 2005, éste ha explicado que, si bien la ciencia, y más en concreto la medicina, no es una verdad irrefutable, todavía hay estudios y conclusiones de hace una década, que a día de hoy se pueden mantener como válidos, por lo que tampoco es conveniente poner en tela de juicio todo lo que los científicos aportan con sus investigaciones.