El secreto de los gansos que sobrevuelan el Himalaya


Un grupo de ánsares índicos en vuelo (Getty)

Un grupo de ánsares índicos en vuelo (Getty) lainformacion.com

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"Procedente del sur, el zumbido distante se convirtió en llamada. Entonces, como si salieran de las estrellas sobre mi cabeza, escuché el graznido de los ánsares calvos". Así describe el naturalista Lawrence Swan, que acompañó a Sir Edmud Hillary en sus expediciones al Everest, su encuentro con los ánsares índicos en las alturas del Himalaya. No es la primera vez que se avista a estas aves en lugares inesperados, algunos testimonios las sitúan a alturas de hasta 10.000 metros, la altitud a la que viajan los aviones comerciales.

El viaje de los ánsares calvos (Anser indicus) sobre las cimas del Himalaya es una de las migraciones más misteriosas e interesantes del reino animal. Cada año, estas aves regresan a Mongolia después de pasar el invierno en a India a nivel del mar. En el camino tienen que salvar montañas de más de 5.000 metros y ascender hasta una altura donde la presión atmosférica y los niveles de oxígeno se reducen a la mitad.

¿Cómo lo hacen? ¿Qué condiciones físicas necesitan? ¿Cuánto tardan en completar el viaje? Un grupo de científicos indios y británicos acaban de publicar los resultados de sus investigaciones en Proceedings of the National Academy of Sciences, después de monitorizar a los gansos, registrar las rutas y altitud de sus vuelos a través del satélite y analizar sus constantes vitales en su migración sobre el Himalaya. Y las conclusiones son particularmente interesantes: los gansos no solo no aprovechan los vientos a favor, sino que suelen eludir estas condiciones y pasan el Himalaya a puro "golpe de ala" en una sola jornada.

Ascensión extrema

El viaje de los gansos, apunta el estudio, es "particularmente impresionante" si tenemos en cuenta que un humano que se enfrentara con un cambio extremo de elevación como éste "se enfrentaría al mal de altura, edema pulmonar e incluso la muerte". Ni siquiera otras aves podrían realizar este tipo de ascensión y esto se debe a las condiciones físicas privilegiadas de este tipo de gansos: tienen unos pulmones más grandes, una hemoglobina más eficiente y una estructura ósea y muscular que permite aprovechar mejor el oxígeno.

Los datos del satélite indican que los gansos emplean una media de 8 horas para cruzar el Himalaya en dirección norte y que lo hacen a una velocidad media de 61,2 km/h. El ascenso se produce a una media de 1 kilómetro de altura cada hora, aunque en algún caso las aves ascendían hasta 2 kilómetros en este período. Durante el vuelo, los gansos nunca pierden el terreno de vista, y vuelan a una media de entre 100 y 300 metros sobre las escarpadas cimas del Himalaya.

El vuelo de regreso desde Nepal, en dirección sur, es significativamente más rápido al no tener que salvar una altitud tan grande en primera instancia, y algunos ejemplares apenas tardaron dos horas.

Uno de los aspectos más importantes del estudio era determinar si los gansos aprovechaban las corrientes de aire para realizar su viaje y ahorrar energía. Los investigadores han descubierto que la mayoría de ascensos se producían durante la noche y primera hora de la mañana, antes de las 10 h. A estas horas, la velocidad de los vientos es significativamente menor, pero este hecho les permite evitar el tiempo tormentoso y tener un control aerodinámico más seguro.

"Parecen tener la capacidad de hacer estas ascensiones con sus propias energías y sin ningún tipo de ayuda", asegura Charles Bishop, uno de los investigadores. Las aves cruzan el Himalaya en las horas que les permiten volar con más seguridad, en condiciones atmosféricas que permiten optimizar el aprovechamiento del escaso oxígeno y evitar el calentamiento extra de las alas en las horas más duras de sol.

En contrapartida, los gansos deben completar su viaje a golpe de músculo y sin la ventaja del viento pero, con esas condiciones para el vuelo de altura, ¿quién lo necesita?