Encuentran un mensaje en una botella en el hielo ártico 54 años después

  • El mensaje fue escrito por un científico en 1959 para comprobar el desplazamiento del glaciar.

  • Un equipo de biólogos lo encontró casualmente en la remota isla de Ward Hunt y ha medido el avance del hielo.

El mensaje de Paul T. Walker encontrado en el hielo fue escrito en 1959

El mensaje de Paul T. Walker encontrado en el hielo fue escrito en 1959 Cortesía de Herald News

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Los biólogos Warwick F. Vincent y su colega Denis Sarrazin aterrizaron en la remota isla de Ward Hunt, en el Ártico canadiense, el pasado verano. La temperatura media en este lugar es de 18 grados bajo cero y el asentamiento humano más cercano está a casi 1.000 km de distancia. Su intención era recoger muestras de hielo en busca de microbios, pero en mitad de la recolección, Sarrazin divisó un punto negro en medio de la blanca planicie. Se trataba de un mojón de piedras en cuyo interior había una pequeña botella, de 250 ml, con una hoja de papel enrollada en su interior.

"A quien pueda interesar", comienza la nota, "este hito y otro similar a 6,5 metros al oeste fueron colocados el 10 de julio de 1959. La distancia de este mojón de piedras al límite del glaciar es de 1,2 metros". "Pedimos a quien pase por aquí", continúa, "que vuelva a medir la distancia y envíe la información a Paul T. Walker, Departamento de Geología, Universidad estatal de Ohio [...] Muchísimas gracias".

Lamentablemente, el científico que dejó aquí este mensaje en 1959, Paul T. Walker, nunca pudo regresar a su despacho de la universidad ni seguir sus investigaciones, porque sufrió un ataque de apoplejía semanas después y murió en noviembre de aquel año, con solo 25 años. "Tuvo un problema médico en Ward Hunt", explica Vincent, "y tuvo que ser evacuado. Esta fue una de sus últimas comunicaciones. Es otro detalle increíble".

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Siguiendo las instrucciones de Walker, los biólogos que encontraron el mensaje en la botella tomaron nuevas medidas y descubrieron, gracias al GPS, que la distancia entre el mojón de piedra y el glaciar ha aumentado en estos 54 años hasta los 101,5 metros. Tener un punto de referencia para comparar es extremadamente útil para los científicos, pues así pueden comprobar la evolución del hielo en estas latitudes, muy cerca del Polo Norte.

Los cambios dramáticos, sin embargo, no sorprenden al equipo de Vincent, que ha comprobado que esta placa de hielo, que en algunos lugares tiene la altura de un edificio de 33 pisos, ha empezado a resquebrajarse en algunos lugares y en otros simplemente ha desaparecido. "Con nuestra cámara", explica Vincent, "hemos grabado la desaparición completa de la placa de hielo. De pronto la cámara estaba grabando aguas abiertas, y creemos que esto se produce por primera vez en miles de años".