La actividad solar extrema podría afectar al funcionamiento de los satélites GPS

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Los satélites Cluster de la ESA y Double Star de la Agencia Especial China han descubierto que la actividad solar extrema comprime drásticamente la magnetosfera y modifica la composición de los iones en las zonas más cercanas a la Tierra, un fenómeno que podría afectar al funcionamiento de los satélites GPS, según la opinión de los expertos.

En condiciones normales, los satélites GPS orbitan en las inmediaciones de la magnetosfera, pero cuando aumenta el ritmo de actividad del Sol, la situación cambia completamente. Así, la burbuja magnética que cubre la Tierra se comprime de manera que sus partículas se cargan de energía, por lo que los satélites están expuestos a altas dosis de radiación que pueden perturbar la correcta recepción de la señal.

En realidad, el incremento de actividad solar afecta a cualquier satélite, no sólo los GPS, de ahí que las labores de monitorización estén cobrando mucha importancia con el objetivo de mantener a salvo la vida normal en el planeta. "Una forma de hacerlo es estudiar la física del entorno más cercano a la Tierra y observar el impacto que la actividad en estas zonas puede tener a lo largo del tiempo", señalan los científicos.

Durante las dos explosiones solares que tuvieron lugar a principio de 2005 y finales de 2006, los cuatro satélites Cluster y los dos Double Star llevaron a cabo mediciones coordinadas acerca de cómo había respondido la magnetosfera a estos fenómenos.

Cuando se produjeron ambas explosiones, se detectó que la velocidad de las partículas cargadas en el viento solar superaba los 900 kilómetros/hora, el doble que la media en circunstancias normales. Además, la densidad de dichas partículas era cinco veces la normal y se apreció un cambio drástico en la composición de los iones.

Estos factores provocaron una compresión en la magnetosfera, puesto que el borde más exterior de la misma, que normalmente se encuentra a 60.000 kilómetros de la Tierra, pasó a estar situado a sólo 25.000 kilómetros.

Por otro lado, la segunda de las explosiones, registrada en diciembre de 2006, liberó rayos X que contenían grandes cantidades de energía seguidos de una enorme masa procedente de la atmósfera solar --en un fenómeno denominado lanzamiento de masa coronaria--. Durante el incidente, se perdió la señal de recepción de GPS.

Alrededor de cinco horas después de que el lanzamiento de masa solar golpeara la magnetosfera terrestre, uno de los satélites Double Star observó cómo penetraban partículas cargadas de energía en la cara nocturna de la Tierra. De acuerdo con los científicos, estas partículas suponen un peligro tanto para astronautas como para satélites.

"Con observaciones tan detalladas, seremos capaces de relacionar datos y precisar que ocurre en la magnetosfera y el espacio cercano durante las explosiones solares", afirma el principal investigador del Espectrómetro de Iones del satélite Cluster.