Pacientes tetrapléjicos controlan un brazo robótico con el pensamiento


  • Cathy Hutchinson lleva más de quince años sin mover los brazos y las piernas. Gracias a un interfaz, y a un sensor implantado en su cerebro, ha conseguido mover un brazo robótico y beber de una botella de café controlando el dispositivo con su mente. La investigación, publicada en Nature, es solo un adelanto de cómo la tecnología cambiarán la vida de estas personas en un futuro.

Pacientes tetrapléjicos controlan un brazo robótico con la mente

Pacientes tetrapléjicos controlan un brazo robótico con la mente Nature

En el estudio publicado en Nature han participado dos pacientes, pero el caso de Cathy Hutchinson es el más impactante. En las imágenes puede verse a esta mujer de 58 años, sin perder la sonrisa, controlando un enorme brazo robótico para atrapar una botella de café y llevársela hasta la boca."Nunca olvidaremos esa sonrisa", asegura Leigh Hochberg, neuroingeniero de la Universidad de Brown y coautor del estudio. Este tipo de tecnologías habían sido probadas hasta ahora con éxito en monos, pero empiezan a dar resultados esperanzadores en humanos.

La investigación, liderada por el neurocientífico John Donoghue desde la Universidad de Brown, ha durado años y ha conseguido que dos tetrapléjicos, Cathy y Bob, manejen un interfaz robótico con soltura. El sistema interpreta los pensamientos del paciente mediante un pequeño implante en las neuronas de la corteza motora y "sin entrenamiento explícito". Los resultados, sostienen en el estudio, demuestran la flexibilidad de la personas con tetraplejia para controlar dispositivos complejos en varias dimensiones mediante la simple extracción de una señal en un área concreta del cerebro.

En la primera fase del proyecto bautizado como Braingate, que se inició em 2005, los sujetos comenzaron manejando un cursor sobre la pantalla del ordenador mediante las señales que emite su cerebro cuando piensan en el movimiento. La primera vez que consiguió mover el cursor con solo pensarlo, Cathy no podía salir de su asombro. "Estaba paralizada entre la impresión y la incredulidad", asegura en The Atlantic, "pero empecé a mover el cursor por la pantalla". Meses después, el equipo de John Donoghue adapató el interfaz a un brazo robótico diseñado por la agencia espacial alemana DLR. Cuando los sujetos se concentran en mover el brazo, el sistema captura las señales de su cerebro y conducen los movimientos del brazo con suavidad.

Esta no es la única investigación en este terreno y los estudios se centran ahora en sieñar dispostivos menos rudimentarios y sin cables. Hace unos meses, la Universidad de Pittsburgh consiguió que un tetrapléjico moviera un brazo robótico con el cerebro gracias a un neuroimplante. Tim Hemmes, de 30 años, paralizado por un accidente de moto, consiguió mover el brazo con su pensamiento y tocó la mano de su novia.

El pionero en este campo, el brasileño Miguel Nicolelis, de la Universidad de Duke, se ha propuesto que el saque inaugural del Mundial de fútbol de Brasil de 2014 lo realice un joven tetrapléjico con el primer prototipo de exoesqueleto completo. Si las investigaciones siguen a este ritmo, no será el último logro asombroso que veamos en muy breve plazo.

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El mal del cerebro

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