Un biólogo descubre una nueva especie de garrapata... dentro de su nariz

  • Descubrió la presencia del parásito tras regresar de una expedición en Uganda.

  • Se la extrajo con unas pinzas, la llevó en el laboratorio y analizó su ADN.

El ADN de la garrapata no está en las bases de datos

El ADN de la garrapata no está en las bases de datos John Tann

En el verano de 2012, el científico Tony Goldberg regresó de uno de sus frecuentes viajes al Parque Nacional de Kibale, en el sur de Uganda, donde estudia la evolución de algunas enfermedades infecciosas. Al cabo de unos días en casa, en la Universidad de Wisconsin-Madison en la que trabaja, descubrió que tenía algo dentro de la nariz. "De vuelta en EEUU me di cuenta de que tenía un polizón", explica Goldberg. "Cuando descubres que tienes una garrapata en tu nariz requiere una gran fuerza de voluntad para no arrancártelo de la cara".

Pero un científico no olvida tan fácilmente su profesión y Goldberg tuvo la sangre fría de buscar unas tenazas, ponerse ante un espejo y extraer con cuidado la garrapata para llevarla al laboratorio. A continuación, extrajo una muestra de ADN y, con ayuda de otros colegas, la comparó con las bases de datos existentes para descubrir con sorpresa que no estaba en ninguna de ellas: quizá había descubierto una especie nueva. "O se trata de una especie de garrapata que es conocida pero cuyo ADN nunca ha sido secuenciado, o es una nueva especie", asegura Goldberg, que publicó su descubrimiento en el número de septiembre de la revista American Journal of Tropical Medicine and Hygiene.

La investigación no terminó aquí. Consultando con algunos primatólogos, Goldberg descubrió que este tipo de garrapatas se introducen en la nariz de muchos chimpancés, hasta el punto de que en una comparativa realizada por Richard Wrangham, de la Universidad de Harvard, hallaron que una quinta parte de las crías de chimpancés tenían garrapatas en su nariz.

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La garrapata de Goldberg - al igual que la de los chimpancés - era del género Amblyomma, conocida como transmisora de muchas enfermedades. "Así que esta puede ser una forma subestimada, indirecta y algo extraña en que humanos y chimpancés compartimos patígenos", concluye Goldberg. Este aspecto no es un detalle más sin importancia, pues es posible que algunas de estas garrapatas viajen junto a turistas infectados desde las selvas al resto del mundo, y de estos lugares han salido algunos de los virus más temibles. Los científicos también sospechan que la táctica de engancharse al interior de la nariz puede haber resultado exitosa para las garrapatas para evitar que los monos puedan arrancárselas.

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Referencia: Coincident Tick Infestations in the Nostrils of Wild Chimpanzees and a Human in Uganda(American Journal of Tropical Medicine and Hygiene) | Más info: Universidad de Wisconsin-Madison.