Presentada una propuesta alternativa para el canon digital


Desde el 1 de julio de 2008 están en vigor las tarifas del canon digital que se aplican a distintos soportes y dispositivos digitales para compensar a los autores y creadores por el derecho de copia privada que todos podemos ejercer según la legislación española, que los gravan en distinta cuantía según su naturaleza, su capacidad, e incluso según su peso en el caso de las impresoras.

La idea es que dado que todos estos dispositivos y soportes pueden servir para almacenar contenidos sujetos a derechos de autor los titulares de estos cobren por ello con el canon digital.

El problema es que este canon se aplica de forma indiscriminada, con lo que por ejemplo una persona que esté comprando una tarjeta de memoria para su cámara digital, que luego compre un DVD para archivarlas, y que luego las vaya a imprimir, está apagando en tres ocasiones ese canon y además para almacenar unos contenidos que son de su propiedad intelectual, y a alguien que compre unos DVD para hacer una copia de seguridad de los datos de su ordenador le pasará lo mismo, aunque en este no haya almacenado nada cuya propiedad intelectual corresponda a otra persona.

Esta forma de aplicación, y la desproporción que supone en algunos casos en los que se paga más por el canon que por el propio producto, hizo que en su momento la aprobación de estas tarifas fuera polémica y que se encontrara con la oposición de muchos usuarios, aunque esto no fue ningún problema para que el gobierno las aprobara.

De todos modos, lejos de quedarse cruzados de brazos, muchos usuarios han optado por comprar este tipo de productos en el extranjero, y hoy mismo la plataforma Todos contra el canon ha presentado en el Congreso de los Diputados un escrito suscrito por tres millones de ciudadanos en el que se pide que se debata una forma «más justa y equitativa para compensar a los autores por la copia privada que se hace de sus obras».

La idea sería que en lugar de pagar por los soportes y dispositivos que puedan almacenar estas obras el canon se aplique a la hora de comprar las obras en cuestión, con lo que el comprador pagaría directamente por el derecho a copia privada que está adquiriendo.

Así, argumentan, se evitaría ese mercado negro que en realidad está perjudicando al comercio y a los propios autores, y cada autor podría fijar la cuantía del canon para sus obras, canon que también cobraría directamente.