El viaje de una bolsa de plástico por el Mediterráneo


Esquema de las corrientes en el Mediterráneo

Esquema de las corrientes en el Mediterráneo

Cada día caen al mar centenares de restos de basura procedentes de vertederos o colectores defectuosos. Muchos de estos objetos están hechos de material no biodegradable, como el plástico, y pueden permanecer durante años en el agua. Pero ¿cuál es su recorrido?

Stefano Aliani, biólogo marino del Instituto de Oceanografía italiano (CNR) que lleva años estudiando las corrientes y el desplazamiento de la basura, nos ayuda a reconstruir este viaje. Según sus explicaciones, en el caso de que un objeto de plástico cayera a las aguas de Barcelona, por ejemplo, podrían darse varias posibilidades:

1- Que el objeto flote y acabe arrastrado hasta playas locales, donde será descompuesto en trozos pequeños por efecto de las olas.

2- Que el objeto flote y entre en la corriente general del Mediterráneo, que gira hacia el oeste en la zona de la costa Brava y regresa hacia el este en la parte sur.

3- Que se hunda y acabe en el fondo marino, como la mayoría de la basura.

Playas y fondos

El Mediterráneo tiene muchos recovecos y corrientes locales que van y vienen a lo largo de la costa. La corriente general gira en el sentido inverso a las agujas del reloj, pero no tiene fuerza suficiente como para arrastrar los objetos en una gran espiral de basura.

"Afortunadamente", explica Aliani, "la situación no es comparable con la gran mancha de plástico que gira en el Pacífico". Las condiciones geográficas y meteorológicas de nuestro mar, con frecuentes tormentas y cambios de presión, evitan la acumulación en aguas más calmadas que se produce en torno a las islas Hawai.

Una buena parte de la basura reaparece en las propias playas, causando una penosa sensación en los turistas. Un estudio realizado en 2005 indicaba que, en algunos lugares, nuestras playas presentaban una acumulación de más de 200 unidades de plástico por cada metro cuadrado de arena, un valor muy superior al encontrado en otras playas del mundo.

Pero la mayor acumulación se da en los fondos marinos, tapizados por objetos de todos los tamaños y colores. Un estudio realizado con redes de arrastre en 1994 alrededor de las costas de España, Francia e Italia señalaba una concentración de basura marina de hasta 1.935 unidades por kilómetro cuadrado, de los cuales la mayor parte eran bolsas de plástico.

Alienígenas en el "Mare Nostrum"

"Existe un problema global en el Mediterráneo", explica Stefano Aliani, "por lo que no es fácil decir si la situación es mejor o peor aquí que allí". Además de los animales estrangulados por las redes, las sustancias químicas que desprenden los plásticos causan un daño "invisible" en la cadena trófica del que aún hay pocos estudios.

El otro problema, el que él lleva años estudiando Aliani, es el de los denominados "autoestopistas marinos": especies animales que se acoplan a los trozos de basura o a los cascos de los barcos y viajan miles de kilómetros hasta hábitats a los que nunca habrían podido desplazarse por sus propios medios.

Hasta hace poco, el aislamiento del Mediterráneo había hecho de la migración de especies una preocupación menor. Los barcos que atravesaban el canal de Suez, pasaban por las aguas del denominado Lago Amargo, que actuaba como barrera natural para la invasión de nuevas especies.

Sin embargo, los responsables del canal han habilitado recientemente una vía alternativa que no pasa por el lago, de manera que la barrera natural ha quedado sin efecto. Esta decisión ha provocado, según Aliani, que "un buen número de especies foráneas" estén penetrando y encontrando un nuevo hogar en "las aguas cada vez más cálidas del Mediterráneo". Y las consecuencias sobre el equilibrio de la vida marina, advierte, son “imprevisibles”.