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La posibilidad de que los gobiernos puedan acceder a contenidos privados preocupa a las asociaciones de derechos civiles | Reuters

La posibilidad de que los gobiernos puedan acceder a contenidos privados preocupa a las asociaciones de derechos civiles | Reuters

Imagínense que los trabajadores de las oficinas de correos pudiesen escanear con rayos X cada carta y paquete para averiguar su contenido sin reducir el ritmo del servicio. Quizás no sea posible en el mundo físico, pero ya lo es en el mundo virtual del ciberespacio.

La aplicación de estos métodos de control permitiría reducir la propagación de virus en internet y limitar el contenido ofensivo. No obstante, estos métodos también generan inquietud, por los peligros que suponen para la libertad de expresión y la privacidad en la era digital.

El sistema se denomina “tecnología para la inspección profunda de paquetes” (deep packet inspection) y permite a los proveedores de servicios de internet revisar el contenido que fluye a través de sus redes. Todo el tráfico de internet, desde películas hasta e-mails, se desmenuza y se envía en forma de paquetes de datos que se pueden relacionar entre sí.

Las autoridades de Estados Unidos, Europa y Canadá están estudiando las aplicaciones e implicaciones de estos filtros, al tiempo que los grupos de control de gobiernos reclaman una mayor regulación para evitar que se abuse de la tecnología.

Los operadores de redes quizás tengan buenas razones para instalar dichos sistemas, que les ayuden a bloquear los virus y a manejar mejor el flujo del tráfico, según explicó el congresista Rick Boucher en una vista que se celebró el 23 de abril ante un subcomité de la Cámara de los Representantes de EEUU. También podría haber razones comerciales para analizar dichos paquetes de información virtual, tales como controlar la descarga ilegal de películas o la colocación de publicidad según los patrones de navegación del usuario.

"Idea alarmante"

Pero, según añadió Boucher, un miembro del partido demócrata de Virginia, “la idea de que el operador de una red pueda seguir cada movimiento de un usuario en internet, grabar los detalles de cada búsqueda y leer cada e-mail o documento adjunto resulta alarmante”. La inspección profunda de paquetes tiene obvias implicaciones políticas, y grupos de derechos humanos afirman que algunos gobiernos represivos ya están utilizando estas tecnologías. Reporteros sin Fronteras, una organización no gubernamental que lucha contra la censura, ha advertido que China y Túnez utilizan estos sistemas de inspección virtual para detectar discursos ilegales.

Las organizaciones para la defensa de la privacidad han llamado la atención sobre esta tecnología y presionan a las autoridades para frenar o regular este proceso. “¿Cómo puede conciliar la sociedad los beneficios tecnológicos y las implicaciones sobre la privacidad de las nuevas tecnologías?”, se pregunta la Oficina del Comisionado para la Privacidad de Canadá en una página web que explora y explica las implicaciones de la inspección profunda de paquetes.

En la Unión Europa, la comisaria para la Protección de los Consumidores, la búlgara Meglena Kuneva, ha abierto recientemente una investigación para determinar hasta qué punto se está aplicando la inspección de paquetes y de qué modo podría afectar a la privacidad y la protección de los consumidores. Uno de los puntos que preocupa a la comisaria es que la tecnología está dando demasiado poder a los anunciantes. “¿El conocimiento de algunos de sus datos personales, como su estado financiero o de salud, puede transformarse en presión?”, preguntó Kuneva recientemente en un discurso sobre la captura de datos y la publicidad.

Práctica ya en marcha

Las vistas sobre la inspección de paquetes celebradas en abril en el congreso no fueron las primeras de este tipo en EEUU. En 2007, grupos de consumidores denunciaron a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que el proveedor de cable Comcast estaba usando dicha tecnología para ralentizar el servicio a los usuarios que intercambiaban ficheros muy grandes, como vídeos.

Una FCC dividida ordenó finalmente a Comcast paralizar dicha práctica. El año pasado, otras vistas en el congreso celebradas a petición de los grupos de activistas obligaron a una empresa llamada NebuAd a detenerr su plan para ofrecer a los consumidores anuncios basados en la información lograda a través del monitoreo de paquetes de datos.

Si bien estas medidas han hecho que los operadores de red de EEUU se muestren cautos en cuanto a la aplicación de la inspección de paquetes, los proveedores creen que dichos sistemas les podrían ayudar, entre otras cosas, a servir la publicidad, y quieren que se establezcan normas al respecto para poder seguir adelante.

“Si AT&T aplica estas tecnologías y procesos, lo hará de manera adecuada”, afirmó Dorothy Attwood, la responsable de Privacidad del Gobierno, ante la Cámara de Representantes en abril. Kyle McSlarrow, presidente de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones, dijo ante el comité que la inspección de paquetes podría servir a muchos “propósitos pro consumidor”, incluyendo formas avanzadas de control de los padres. Activistas como Ben Scott, de FreePress.org, aseguran que la inspección profunda de paquetes se podría convertir en “un mecanismo de vigilancia precisa y de control de contenidos”. Leslie Harris, presidenta del Centro para la Democracia y la Tecnología, dijo a los legisladores estadounidenses que una de sus primeras tareas debería de ser descubrir e informar al público hasta qué punto y para qué propósitos están aplicando las ISP la inspección de paquetes.

El congresista Boucher dijo que convocó las vistas de abril como un trampolín para futuras investigaciones y posibles leyes. Mientras tanto, la inspección profunda de paquetes continúa evolucionando a mayor ritmo que las políticas públicas, lo que provoca que las comunicaciones electrónicas puedan ser potencialmente leídas gracias a tecnologías de revisión digital.

*Tom Abate es el encargado de la cobertura de tecnología en GlobalPost. Ha escrito en los principales medios del área cercana a Sillicon Valley como San Francisco Chronicle y San Francisco Examiner.