¿Qué es el DRM y por qué importa en el mundo de los contenidos?


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La industria de los contenidos audiovisuales siempre ha estado preocupada por el hecho de que se realicen copias de sus productos, y aunque muchos quizás no lo recordemos ya las películas en vídeo venían con un sistema de protección para intentar evitar su copiado -aunque en realidad simplemente o dificultaba-, y durante mucho tiempo hubo campañas en marcha que decían que las grabaciones domésticas estaban matando a la música y que además era ilegal.

De todos modos, mientras los formatos fueron analógicos -las ya citadas cintas de vídeo, los LP de vinilo, las cintas de casette- el tema de las copias tampoco era gravísimo porque la calidad de estas iba degenerando rápidamente de generación en generación, con lo que una copia de una copia de una copia de un vídeo era ya prácticamente inútil.

Pero el cambio a un mundo y un entorno tecnológicos en los que priman los formatos en contenido digital cambiaría las reglas del juego radicalmente, aunque al principio la industria no supo verlo.

De hecho, el primer formato digital en hacerse realmente popular, el CD de audio, no incorpora ningún mecanismo contra copia por el sencillo hecho de que cuando salió al mercado no había nada que pudiera permitir a un particular realizar una copia de CD a CD, e incluso cuando salieron las primeras grabadoras de CD «domésticas» su precio no bajaba de las 500.000 pesetas de la época, unos 3.000 euros, con lo que tampoco estaban al alcance de todo el mundo ni mucho menos.

Claro que la tecnología nunca se está quieta y en relativamente poco tiempo estas grabadoras bajaron espectacularmente de precio, hasta el punto de que se convirtieron en algo que venía incorporado en cualquier ordenador, con lo que cualquiera puede hacerse ya desde hace unos años una copia perfecta de un CD, y además las copias de las copias no perdían calidad alguna.

Para intentar evitar esto la industria empezó a buscar formas de añadirle a los CD sistemas para evitar la copia de los contenidos, sistemas conocidos como sistemas de gestión de derechos digitales, o DRM, y que ya están incorporados desde el principio a formatos más modernos como el DVD o el Blu-ray.

En el caso de los CD ninguno llegó a funcionar realmente bien, porque eran apaños metidos a calzador en un estándar que no estaba pensado para ello, con lo que Phillips, uno de los desarrolladores del formato, incluso llegó a prohibir el uso del logotipo de CD-Audio en los discos que incorporaran sistemas DRM.

En el caso del DVD o del Blu-ray, aunque no supusieron problemas técnicos porque como decíamos desde el principio están pensados para incorporarlos, el problema es que tanto uno como otro terminaron por ser reventados, lo que de nuevo permite hacer duplicados perfectos de esos soportes.

En cualquier caso, evitar las copias físicas es cada vez menos relevante porque cada vez más contenidos se mueven por Internet en lugar de en soporte físico, aunque como es de suponer a estos contenidos digitales también se les pueden aplicar sistemas DRM.

La idea con estos sistemas es de nuevo evitar que se hagan copias y usos no autorizados de ellos, con lo que a lo mejor una canción adquirida en alguna tienda de las que las venden en Internet sólo se puede reproducir en el ordenador desde el que se compró o en el reproductor de música específico para el que se descargó, o cualquier otra limitación similar.

De todos modos, iniciativas como la de Amazon de vender música sin sistemas DRM, opción también disponible en la iTunes Store, están demostrando que el público, si se le ponen fáciles las cosas, está dispuesto a comprar.

Mi opinión es que con el tiempo la industria abandonará este tipo de sistemas, tanto porque suponen un gasto inútil, pues todos acaban por ser reventados, a menudo a los pocos días de estar en el mercado, como porque por lo general la industria se pasa por exceso en las limitaciones que impone a lo que se puede hacer con los archivos que incorporan DRM, con lo que al final molestan a los clientes dispuestos a comprar mientras que no son ningún obstáculo para aquellas personas decididas a hacerse con una copia del archivo sin ningún tipo de restricciones.