La provincia es pionera en contar con los consejos de guerra hasta 1943, unos 2.500, digitalizados

HUELVA, 17 (EUROPA PRESS)

La provincia de Huelva se ha convertido en la primera de España en contar con todos los consejos de guerra desde 1936 hasta 1943 digitalizados, esto es, unos 2.500 que afectan a más de 5.000 onubenses, lo que significa que están a disposición de los ciudadanos más de 180.000 páginas digitalizadas, a las que se podrán acceder por la página web de Diputación.

Es esta institución provincial la que se aventuró hace dos años, con la anterior corporación, a conservar estos archivos que, según apuntó hoy en rueda de prensa el investigador José María García Márquez, "estaban apilados en una nave" e impedía que fueran consultados, por lo que "el investigador Francisco Espinosa fue el que propuso hacer algo y lo habló con la Diputación de Huelva".

Estos documentos ahora digitalizados, que han sido grabados en 2.310 discos, "se siguen estropeando ya que las tintas que se usaban entonces se diluyen a la vista. Este deterioro habrá que detenerlo", subrayó García, que indicó que "lo realmente dificultoso ha sido catalogarlo por el estado de los legajos".

La presidenta de la Diputación, Petronila Guerrero (PSOE), aseguró que estos archivos ofrecen una "extensísima información sobre los represaliados del Franquismo" y añadió que es una "información sensible, por lo que la consulta será controlada por el departamento de Archivo" de la institución provincial, que trata ahora de elaborar un protocolo para poder acceder a ella, "para facilitar el mejor acceso a los ciudadanos".

Se trata de los únicos archivos conservados sobre esta época ya que otros ya no existen, según indicó el investigador, que apuntó que recogen más de 400 procesamientos a mujeres de la provincia, 70 militares y otros tantos onubenses masones. Además, demuestran que el partido judicial que más procesamientos tuvo "no fue la Cuenca Minera, como se puede pensar, sino la Sierra".

Además, García recordó uno de los casos que le llamó la atención de estos archivos, por no haber "conocido otros similares", fue el fusilamiento de un marinero estonio en Huelva que en 1937 dibujó una hoz y un martillo en el agua y fue denunciado.