El Sistema Solar podría quedar reducido a una estrella ocho veces más pequeña que el Sol dentro de billones de años

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

Un grupo de astrónomos de la Universidad de Leicester (Reino Unido) han descubierto el probable destino que le espera al Sistema Solar dentro de billones de años al observar que al menos una de cien enanas blancas --estado final en la evolución de una estrella con menos de 8 veces la masa total del Sol-- albergó alguna vez sistemas solares, con planetas que fueron destruidos o congelados durante la muerte de la estrella.

"Lo que hemos visto puede ser un destino posible para nuestro sistema solar. Muchos de los sistemas que hemos estado estudiando son similares al nuestro. Es una posibilidad que algunos de ellos hayan acogido vida en algún momento", explicó el director de la investigación, Jay Farihi, en declaraciones a 'The Times'.

Cuando las estrellas como el Sol mueren, su masa aumenta de tamaño hasta formar una especie de gigante rojo. Según indican las estimaciones, cuando el propio Sol comience este proceso dentro de aproximadamente cuatro billones de años, cubrirá la mayor parte del sistema planetario y la Tierra quedará sepultada.

Una vez que estos gigantes rojos consumen todo su combustible nuclear, se convierten en cuerpos mucho más pequeños, denominadas 'enanas blancas'. Así, estas estrellas 'moribundas' dejan de mantenerse gracias a las fusiones nucleares y su particular brillo se debe al calor residual que albergan a medida que se van enfriando a lo largo de billones de años.

Con este panorama, el equipo liderado por Farihi sugiere que existen "claras evidencias" de que entre el uno y el tres por ciento de las enanas blancas han albergado sistemas solares, con planetas cometas y asteroides orbitando alrededor de la estrella central.

Las enanas blancas contienen atmósferas, en principio, compuestas sólo de hidrógeno y helio, pero algunas también pueden llegan a tener elementos como calcio o magnesio. La investigación concluye que esta contaminación proviene de una lluvia de polvo procedente de planetas sólidos y asteroides arrasados en la fase final de la evolución estelar.

Para Farihi, esos discos de polvo pueden ser los restos de planetas o asteroides consumidos durante la fase de gigante rojo de la estrella, o cuerpos en el sistema solar huésped que fueron desintegrados por fuerzas de arrastre. "No podemos asegurar cuáles son los cuerpos de donde viene el polvo. Pueden ser asteroides, cometas o planetas".