El interés de los gobiernos por la tecnología provoca una "explosión" en computación cuántica

  • Santa Cruz de Tenerife, 1 abr (EFE).- El especialista en computación cuántica Sebastiá Xambó percibe "una explosión exponencial" en esta materia debido al interés de los gobiernos en la tecnología avanzada, y subraya la importancia que para Europa tendría el que Canarias contase con el mayor telescopio del mundo.

Santa Cruz de Tenerife, 1 abr (EFE).- El especialista en computación cuántica Sebastiá Xambó percibe "una explosión exponencial" en esta materia debido al interés de los gobiernos en la tecnología avanzada, y subraya la importancia que para Europa tendría el que Canarias contase con el mayor telescopio del mundo.

Así lo indica Sebastiá Xambó, que es profesor de Teoría de la Información y de la Codificación de la Universidad Politécnica de Cataluña, en una entrevista a Efe con motivo de una conferencia que impartió durante el II Congreso de Estudiantes de Física de la Universidad de La Laguna.

Sebastiá Xambó indica que con la computación cuántica está ocurriendo lo mismo que con la carrera espacial, que se desarrolló tras la competencia entre Estados Unidos y la URSS después de que este último país enviase al espacio la nave "Sputnik".

La computación cuántica ha vivido importantes acontecimientos en los últimos años, muy especialmente desde 2006, y Xambó lo atribuye "a que ocurren movimientos en el mundo y me consta que el Gobierno de Estados Unidos consulta regularmente a los mejores expertos en esta materia" porque esta potencia "no quiere arriesgarse a quedarse atrás".

Un importante hito reciente, en enero de este año, ha sido el de un laboratorio de Estados Unidos al conseguir "teleportar" el estado de un átomo de iterbio a un metro de distancia.

Xambó detalla que, "un poco como en Star Trek", la mecánica cuántica permite transportar "no un átomo, sino su estado cuántico, y esto es lo que se ha realizado experimentalmente a una distancia macroscópica".

"Un metro puede no parecer mucho, pero en realidad es una proeza comparable a observar, como lo hace el IAC, un planeta de dimensiones comparables a las de la Tierra que orbita una estrella a decenas de años luz de distancia."

La computación cuántica facilita cuestiones que en la computación clásica "están en entredicho", como por ejemplo la seguridad en la protección criptográfica de datos.

Explica Sebastiá Xambó que la evolución de la computación clásica "sigue imparable", ya que en apenas dos décadas los ordenadores han multiplicado por 25.000 su velocidad y su memoria, pero a medida que los circuitos son más pequeños se llega al nivel en el que rigen las leyes "de la física cuántica, no de la microelectrónica".

Al respecto, apunta que ya se comercializan sistemas de criptografía cuántica, que utilizan bancos, instituciones o gobiernos para detectar "si alguien está leyendo" una determinada información.

El obstáculo más importante para esta materia es que los bits cuánticos tienen que estar protegidos de la interacción no controlada con el medio y por ello deben estar "perfectamente aislados" o de lo contrario se destruyen los estados cuánticos relevantes.

Por ello la física experimental trata de crear las condiciones para mantener un estado cuántico durante un tiempo lo suficientemente largo para tener los resultados que se buscan.

Pero para este objetivo no se trata de manipular un par de q-bits y Xambó detalla que para "romper" la criptografía actual se necesitan del orden de mil bits cuánticos "sin que nada perturbe su estado durante el tiempo necesario".

Subraya además el profesor "la barrera económica" que supone toda tecnología avanzada, puesto que es "muy costoso" montar una fábrica de nuevos "chips", lo cual incluye los conocimientos especializados apropiados. Es por esto que estas tecnologías básicamente sólo las poseen Estados Unidos, Japón y Europa.

La computación cuántica es una pieza esencial en la tecnología avanzada, la cual ayuda a un país a situarse "en la vanguardia", y ejemplo de ello es el hecho de que Canarias está pujando por tener el telescopio más grande del mundo, con 42 metros de espejo.

A juicio de Xambó, ello sería "un gran estímulo" para la Universidad y los grupos de investigación, además de su aportación económica y la creación de nuevas oportunidades, puesto que "hay un circuito que va desde las ideas hasta el laboratorio, luego a la construcción de prototipos y finalmente hasta la fabricación industrial."