Alberto Ferrús: "Es una tragedia que un doctor en Biología acabe vendiendo alfombras"


  • El grupo del profesor Ferrús lleva 30 años de trabajo ininterrumpido sobre la sinapsis. Su investigación, clave en el estudio de muchas enfermedades neurológicas, se ve amenazada por los recortes y su equipo podría desaparecer a finales de año.

Alberto Ferrús, investigador del Instituto Cajal (CSIC)

Alberto Ferrús, investigador del Instituto Cajal (CSIC)

Etiquetas

Sin ciencia no hay futuro

Alberto Ferrús es uno de los neurocientíficos más brillantes de este país y su trabajo está en peligro como consecuencia de los recortes. Como profesor de Investigación CSIC en el Instituto Cajal, lidera el estudio de la sinapsis en las neuronas, "la clave de casi cualquier enfermedad del sistema nervioso como el Alzheimer o el Parkinson". En pocos meses sabrá si puede seguir con sus investigaciones o si el trabajo que han avanzado se pierde para siempre.

Pregunta. ¿Qué va a pasar ahora sin Ciencia?

Respuesta. Esto es una sangría del capital más valioso que tiene cualquier país, que es el talento. Todavía no se ha entendido el alcance de interrumpir un proceso científico. A los jóvenes que están ahora investigando les has cercenado su futuro, pero también han enviado un mensaje a todos aquellos que pensaban ser investigadores. Se pierde la generación inmediata y la de los que vienen detrás, la de los alumnos que ahora están en cuarto de carrera, que no son tontos y ven que no hay futuro.

P. ¿Por qué se recorta siempre en Ciencia?

R. Porque es lo más cómodo, no hacemos ruido, somos pocos y es muy fácil cortar aquello que no grita. Y porque siempre se piensa que luego con cuatro duros se vuelve a reconstruir el edificio.

P. Parece el sino de los investigadores estar siempre luchando...

R. Sí, pero esta vez hay un punto de inflexión con respecto a toda la historia: nos dijeron y nos creímos que la Ciencia iba a representar el nuevo motor de la economía, que se iba a cambiar el modelo productivo, fomentar la creatividad y la investigación. Y las pruebas son bastante palpables. Se ha perdido cualquier credibilidad ante la juventud española.

P. ¿En qué situación se encuentra su grupo de investigación?

R. El laboratorio puede verse abocado a cerrar el 31 de diciembre si no tenemos dinero para pagar sueldos. Llevamos 30 años de trabajo continuados en materia de sinapsis, somos siete personas y literalmente cinco se nos van a la calle. Fijos somos una técnica y yo; si no nos financian el proyecto no podremos seguir. Tenemos una persona con contrato Ramón y Cajal al que se le acaban los cinco años y otra con contrato Juan de la Cierva al que se le acaba también.

P. ¿Qué piden?

R. Necesitamos tres años de investigación y, en total, 350.000 euros. Si me lo rebajan tendría que renunciar, porque con menos gente no se puede hacer el proyecto. Cuando un investigador hace un presupuesto hay que suponerle un mínimo de honestidad. Nadie pide de más para que con el recorte se quede lo que en realidad quiere... El proyecto depende del Plan Nacional, estimo que se conocerá a finales de julio o en septiembre.

P. ¿En qué situación quedarían usted y la técnico?

R. Desde el punto de vista personal, tendría mi sueldo ya reducido de funcionario y estaría de brazos cruzados, porque a ver qué puede hacer una persona sola en el laboratorio. Apagar la luz para que no consuma, o renovar la colección de moscas.

P. ¿Ha pensado en irse fuera?

R. Yo ya no puedo irme fuera, soy demasiado viejo. Pero lo pensé en su día. Tuve la oportunidad de no venir, en el año 1981, pero es una decisión que tomé con las tripas.

P. ¿Cuánta gente se ha ido a su alrededor?

R. De los que se han ido aquí, aproximadamente el 50% están fuera y no volverán, pero no volverán nunca, porque arraigan en un sitio, tienen familia, y de ahí ya no se vuelve.

P. ¿Dónde han acabado los otros?

R. Es una tragedia que un doctor en Biología tenga que ganarse la vida vendiendo alfombras. Hay una persona que trabajó aquí y que ha acabado en el departamento de personal de una fábrica de muebles. Otro, un doctor electrofisiólogo especializado en la sinapsis, trabaja ahora haciendo traducciones de folletos porque no encontró dónde ganarse la vida... Hubo un chico al que cortaron su carrera antes incluso de terminar su tesis. Terminó de funcionario de prisiones.

P. ¿Conclusión?

R. Es evidente que este país no está jugando en serio.

Seguir a @lainfo_ciencia