Sergio Casas: "Volví a España a investigar y me tengo que volver a marchar"


  • El caso de este investigador del Instituto Cajal (CSIC) es el de muchos científicos que regresaron a España hace unos años pensando que el panorama había cambiado. La crisis y los recortes radicales en investigación están provocando que su viaje sea de ida y vuelta.

Serrgio Casas, investigador del CSIC

Serrgio Casas, investigador del CSIC

Sin ciencia no hay futuro

Sergio Casas investiga en el Instituto Cajal con un contrato Juan de la Cierva de tres años. Hasta ahora el camino a seguir era pedir un contrato Ramón y Cajal, pero no se convocan y el Gobierno ha reducido su número a la mitad. Las expectativas de seguir son escasas porque el sistema ha creado un agujero por el que se escapan nuestros mejores talentos.

Pregunta. ¿Tú eres uno de esos investigadores que regresó pensando que España iba en serio con la Ciencia?

Respuesta. Sí. Yo estudié Biología aquí en Madrid y después del doctorado me fui a trabajar a la Universidad de Helsinki y luego a la de Texas. Estuve casi tres años hasta que en 2008 volvimos de EEUU mi mujer y yo al CNIO, con un contrato Juan de la Cierva, que dura tres años. El contrato se me acaba el 31 de diciembre y no hay por dónde continuar, no hay más contratos ni parece que vayan a salir los Ramón y Cajal.

P. ¿Y entonces?

R. Aquí no hay futuro. Porque aunque salgan los contratos Ramón y Cajal, duran tres años y luego ya no hay nada más, no hay plazas de investigador. Tengo un compañero exactamente en esa situación, con 44 años ya no hay nada para él. El problema es que estamos ante un abismo, hay un gran agujero que te impide continuar la carrera. Yo voy a cumplir 35 años y puedo seguir pidiendo contratillos, pero si se acaban estos contratos y no existe la posibilidad de sacarme una plaza me tengo que ir. Lo más probable es que mi mujer, mi hija y yo nos volvamos a EEUU pero ya para quedarnos y asentarnos allí, porque allí sí existe un sistema pensado para que continúes tu trabajo.

P. Volviste a España en 2008, ¿qué pensabas entonces sobre nuestro sistema de investigación?

R. Pensaba que sí, que estaba remontando. Cuando llegué a Madrid, la cosa había cambiado mucho, pensaba que si lo seguía haciendo bien iba a conseguir una plaza indefinida, pero ha sido una especie de castillo en el aire, era como la burbuja inmobiliaria pero científica. Parecía que sí se estabilizaba, pero todo eran cosas temporales que luego no han ido a ninguna parte.

P. Te topaste con el agujero...

R. Es un vacío, hay una generación entera de científicos que tenemos treinta y tantos, que hemos supuesto un coste al Estado gigantesco. Yo y todos mis amigos, y no estoy hablando de dos ni de tres, sino de decenas de doctores, se están yendo fuera de España o lo están dejando. Que a mí me hayan pagado veinte años de estudios y ahora tenga que abandonar es una pérdida para mí y para el país. Empecé teniendo 21 años y le he dedicado diez horas diarias durante todo este tiempo. Ahora me tengo que ir otra vez, la historia es cruel...

P. ¿Qué supone para España que te vayas?

R. Que todos mis proyectos me los llevo conmigo y ya se patentarán en el país donde esté, que seguramente será EEUU. Irse fuera, además, es muy fácil. La primera vez me marché sin saber y me fue muy bien; ellos te facilitan todo, te buscan casa, el trabajo de tu mujer, un sueldo bueno...

P. ¿Y el sueldo?

R. El sueldo directamente es el doble. Cuando yo regresé a España pasé automáticamente a cobrar la mitad. Pero no sólo es eso. En España dices que eres biólogo y te dicen "qué gracioso, con los animalitos". Allí eres el doctor "nosequé" y eres respetado. Aquí el trabajo de científico sigue pareciendo un "hobby", la gente no cree que sea un trabajo. Parece una tontería, pero el reconocimiento también cuenta.

P. ¿Qué diferencias notas con la investigación de otros países?

R. Fundamentalmente dos cosas. En otros países, si el Estado se gasta el dinero en formarte es porque hay una posibilidad de que te quedes en ese lugar y te forman como inversión. En España no hay un proyecto para que el país te saque provecho a ti. Y otra cosa es que en EEUU, si eres una persona válida, se te abren puertas por todos los sitios. En España hay un montón de trabas administrativas que hacen muy difícil hacer nada.

P. ¿Se promociona a los mediocres?

R. Es un poco parte de la idiosincrasia española, aquí decir las cosas a la cara sienta muy mal. Si eres malo y alguien te lo dice, te enfadas. Allí te lo dicen, te pones las pilas y te pones a hacerlo mejor. Creo que es un error muy generalizado en la Ciencia española que la competición está mal vista, cuando este trabajo tiene que ser básicamente competitivo... Y en España hay gente así, que compite por ser los mejores a nivel mundial, pero hay muchos que ni son los mejores ni les importa. Es como si estás en Fórmula 1 y no corres para ganar.

P. ¿Qué le dirías a esos que dicen que los investigadores no hacéis cosas rentables, que no producís peras o manzanas?

R. Le diría que tienen razón. Si busca rentabilidad a corto plazo no la va a encontrar, pero cuando vaya a ponerse una vacuna, que pregunte cuántas peras le pueden curar.

P. Te dirán que se puede comprar fuera.

R. Claro, de hecho es lo que hacemos, y así nos va, que tenemos una deuda astronómica. No producimos, compramos fuera, que es donde tienen el conocimiento.

P. ¿Qué es exactamente lo que te llevarías contigo a EEUU?

R. Uno de los proyectos más interesantes es sobre tumores cerebrales. Tenemos un modelo de gliomas, un modelo de mosca Drosophila que reproduce estos tumores y buscamos financiación para la búsqueda sistematizada de genes candidatos a parar esos gliomas. Y tenemos algunas ideas. Esta semana tengo una entrevista con gente de EEUU y les voy a contar eso, que estudiamos tumores que son letales en pocos meses y por fin estamos descubriendo los mecanismos que los causan. Si se encuentra, después pueden venir los tratamientos. Y se aprovecharán en EEUU.

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