La peor decisión de Steve Jobs


teve Jobs, durante una de sus presentaciones

teve Jobs, durante una de sus presentaciones lainformacion.com

"Tengo algunas noticias personales que compartir con vosotros y quería que las conocierais directamente por mí". Así comenzaba el correo electrónico que Steve Jobs envió a los empleados de la compañía Apple a finales de julio de 2004. En el mensaje, Jobs trataba de tranquilizar a trabajadores, y a inversores, informándoles sobre la naturaleza del tumor descubierto. "Tengo una forma muy rara de cáncer pancreático llamado tumor neuroendocrino de células de los islotes, que representa alrededor del 1 por ciento del total de cáncer de páncreas que se diagnostican cada año, y puede ser curado con cirugía si se detecta a tiempo (el mío lo fue). No necesitaré tratamiento de quimio ni radioterapia".

La batalla de Steve Jobs con la enfermedad había comenzado en octubre de 2003, cuando los médicos descubrieron el tumor durante un escáner rutinario y determinaron, tras una biopsia, que se trataba de un una forma rara de cáncer, tratable y con buenas esperanzas de recuperación. "Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer", narró él mismo durante el emotivo discurso de Stanford. "Los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien".

Pero Jobs no estaba contando toda la historia. La verdad la descubrió el periodista Peter Elkin en la revista Fortune en marzo de 2008 en un artículo titulado "The trouble with Steve Jobs" (El problema con Steve Jobs). "A Jobs le gusta crear sus propias reglas", afirmaba Elkin en el artículo, " ya sea en materia de computadores, stock options, o incluso el cáncer pancreático". En el artículo, que despertó verdadera inquietud entre los inversores, Elkin aseguraba que antes de la operación Jobs había optado"por probar con tratar el cáncer con una dieta especial"y que aquel "experimento" se había prolongado durante nueve meses "hasta que los siguientes escáneres mostraron que el cáncer había crecido".

Durante aquel tiempo, otros directivos de Apple habían tratado de convencer a Jobs para que se operara cuanto antes, pero el carácter del líder de Apple le llevaba a decidir por su cuenta. "Steve es Steve", decía una fuente de la compañía a la revista Fortune, "y a veces puede ser muy cabezón".

La opinión de los médicos a este respecto es, y era, rotunda. Posponer una operación a este tipo de cáncer es una locura y confiar en tratamientos de dietas o hierbas, cuya eficacia no se ha probado, es arriesgar demasiado. De hecho, el principal problema era no conocer la velocidad a la que iba a crecer el tumor.

El cáncer de células de los islotes es una formación anormal de células en el tejido productor de hormonas del páncreas. Estas células producen varias hormonas, incluyendo la insulina, y el tumor provoca una producción excesiva. En los casos en que no se detecta a tiempo puede extenderse al hígado y al resto del cuerpo.

Después de nueve meses de dieta inútil, los médicos detectaron el crecimiento del cáncer y Jobs accedió a ser operado de inmediato. La mayoría de las fuentes apuntan a que fue operado por el procedimiento Whipple, una intervención de seis horas en la que se extrae parte del páncreas y se reconstruye el tracto digestivo (ver vídeo).

Lo que vino a continuación es una historia conocida. Su estado de salud se convirtió en foco de la atención mundial y sus apariciones o ausencias en las presentaciones de Apple dieron fruto a todo tipo de especulaciones. En enero de 2009 Jobs aseguró que había estado sufriendo un desequilibrio hormonal durante meses. Ese mismo mes escribió que en aquellos días había aprendido que los asuntos de su salud eran "más complejos de los que originalmente pensaba".

En abril fue trasplantado del hígado y siguió un largo período de empeoramiento que culminó con el anuncio, el pasado mes de agosto, de que abandonaba el puesto de CEO de la compañía. Este martes 5 de octubre Steve Jobs ha muerto a la edad de 56 años.

No hay manera de saber si aquella primera decisión de Jobs empeoró su enfermedad o fue determinante para el desarrollo de los acontecimientos posteriores. Sobre su dieta "anticáncer" se ha especulado mucho y se ha asegurado que seguía los consejos de un conocido doctor y algunas prácticas pseudomedicinales. El tipo de cáncer que sufrió se da en 1 de cada 3.500 casos en EEUU y los médicos lo detectaron con tiempo. Decisiva o no, retrasar la intervención y ponerse en manos de remedios curativos no comprobados fue una decisión que ningún médico respaldaría.