Los gases de efecto invernadero siguieron creciendo en 2008 en todo el mundo, a pesar de la crisis económica

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Dos de los más importantes gases de efecto invernadero que generan el cambio climático, el dióxido de carbono (CO2) y el metano, siguieron aumentando el año pasado en todo el mundo, según los resultados preliminares publicados por la National Oceanic and Atmosferic Administration (NOAA) de Estados Unidos del índice correspondiente a 2008 y recopilados través de datos de 60 enclaves a lo largo de todo el planeta.

De este modo, los investigadores calculan que a finales de diciembre de 2008 había 16.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) y 12.000 millones de metano adicionales en la atmósfera, a pesar del declive económico que supuso también un descenso de las actividades que dependen del uso de combustibles fósiles.

"Sólo reduciendo nuestra dependencia de estos combustibles e incrementando la producción de fuentes de energías renovables comenzaremos a ver mejoras y a reducir los efectos del cambio climático", asegura Peter Tans, uno de los responsables de la investigación.

Este incremento supone que por cada millón de moléculas de aire otras 2,1 moléculas de dióxido de carbono entraron en la atmósfera el año pasado, algo menos que en 2007 (2,2 partes por millón -ppm-). De este modo, la concentración global de CO2 en la atmósfera asciende a 386 ppm, comparada con las 280 ppm existentes antes de que comenzara la revolución industrial en el siglo XIX.

AUMENTARON ALGO MENOS QUE EN 2007

En definitiva, los incrementos de CO2 y metano en la atmósfera fueron ligeramente inferiores en 2008 respecto al ejercicio anterior, pero los expertos consideran que encanjan con las fluctuaciones generadas por cambios naturales.

Así, los niveles de metano crecieron en 2008 por segundo año consecutivo después de una década de tregua. Concretamente, las concentraciones de este gas en la atmósfera aumentaron en 4.4 moléculas de metano por cada mil millones de moléculas de aire, lo que supone una concentración global de hasta 1.788 partes por mil millones.

El metano es 25 veces más potente que el CO2, pero su concentración en la atmósfera es considerablemente inferior y se mide en parte por mil millones, de modo que al evaluar el impacto sobre el calentamiento del Planeta el efecto del metano es cerca de la mitad del efecto del CO2.

Los niveles de CO2 han experimentado un crecimiento medio anual del 2 por ciento desde la época preindustrial, doblándose cada 31 años, de acuerdo con un estudio de expertos de NOAA publicado por la Atmosferic Environment el mes pasado. Incluso, durante la década de los 70, cuando las emisiones de combustibles fósiles cayeron por la crisis del petróleo, los niveles continuaron creciendo.

NO ES INMUNE A LARGAS DEPRESIONES

En cualquier caso, su aumento no es inmune a depresiones que duran muchos años, o incluso más. Por ejemplo, se registró una caída de los niveles de CO2 tras la Gran Depresión, entre 1930 y 1936 y de nuevo en la década de los 40, probablemente debido a la II Guerra Mundial.

Igualmente, las grandes erupciones volcánicas registradas en el Monte Agung (Indosnesia) en 1963 y en el Pinatubo (Filipinas) en 1991 ralentizaron el crecimiento de CO2 durante muchos años. Las emisiones volcánicas enfrían la baja atmósfera y dispersan los rayos del Sol. Estos cambios pueden reducir la respiración de las plantas, que emiten dióxido de carbono y estimulan la fotosíntesis, lo que elimina el CO2 del aire.

"El crecimiento del CO2 atmosférico se explica mejor por el patrón de crecimiento de población --señala otro de los expertos--. Ambos fenómenos han ido paralelos el uno del otro durante el pasado siglo. Una brecha en esta relación sería un signo claro de progreso en la inevitable necesidad de limitar los gases de efecto invernadero".