Los humanos estamos hechos para correr distancias largas


Hombres desnudos corriendo, obra de Eadweard Muybridge

Hombres desnudos corriendo, obra de Eadweard Muybridge Eadweard Muybridge

La sensación de dolor y la proliferación de las lesiones al correr son algo reciente. Al menos eso es lo que sostiene Christopher McDougall, autor del libro 'Born to Run' ("Nacido para correr"). Este antiguo corredor 'jubilado' por las lesiones ha investigado el mundo de los indios Tarahumara, en México, una tribu con condiciones especiales para cubrir grandes distancias corriendo, con la única 'ayuda' de una finas sandalias. Para él, los seres humanos tenemos una enorme resistencia al correr.   Según McDougall, la popularización de los maratones en las grandes ciudades ha animado a los corredores a aumentar las cargas de entrenamiento. Pero la nueva tecnología en la elaboración de las zapatillas ha provocado un aumento en las lesiones. Así, cuantos más entrenamiento con zapatillas de última generación, más lesiones. Según publica The New York Times, algunos estudios señalan que el 90% de los maratonianos sufren lesiones durante la preparación para la carrera, lo que apoyaría la tesis de McDougall. Para los científicos, McDougall no estaría muy desencaminado en sus afirmaciones. Según publica el mismo medio, los biólogos Daniel E. Lieberman, de Harvard, y Dennis M. Bramble, de la Universidad de Utah, publicaron en 2007 en Sport Medicine un informe que sostiene que la enorme resistencia de los hombres en las distancias largas jugó un papel importante en nuestra evolución. Entre los mamíferos, el ser humano es el mejor preparado para recorrer territorios grandes. Según Lieberman y Bramble, el hombre podría superar incluso a un caballo en un maratón. La explicación científica es sencilla: la capacidad del ser humano para recorrer grandes distancias, con una destacada resistencia y muy por encima del resto de animales, permitió que las tribus antiguas incorporaran la carne a su dieta.Así, una de las posibles hipótesis es que los hombres de la antigüedad buscaran las señales de los pájaros y que después recorrieran grandes distancias para coger la carne aún fresca de cualquier animal que hubiera sufrido un ataque reciente. Otra posibilidad es que los antiguos seres humanos pudieran cazar gracias a su perseverancia e insistencia en la persecución de sus presas. Un informe de Louis Liebenberg, publicado en 2006, señala que la caza basada en la resistencia aún es utilizada por las tribus de cazadores-recolectores de todo el mundo, incluidos los Bosquimanos en África. No sólo tenían una resistencia increíble, también disponían de condiciones físicas para soportar el calor. "Los antiguos seres humanos explotaron ser buenos corredores bajo el calor", afirma en su estudio Bramble. El sudor, que permite que el cuerpo se refresque durante la carrera, y el suave pelo del cuerpo favorecen la resistencia a temperaturas elevadas. "Tenemos un gran sistema de enfriamiento", remata Bramble.