Cambios en las corrientes antimonopolio


El logo de la marca Intel en un ordenador portátil. (Reuters)

El logo de la marca Intel en un ordenador portátil. (Reuters)

SAN FRANCISCO — Los organismos reguladores contra los monopolios procedentes de Europa investigan a empresas tecnológicas de Estados Unidos, mientras que las autoridades estadounidenses persiguen a quienes infringen la ley en el extranjero. Pero, ¿por qué el objetivo en ambos casos son empresas foráneas? Según expertos jurídicos, las diferencias se producen al hacer hincapié en dos aspectos diferentes de la ley antimonopolio: comportamientos monopolísticos y pacto de precios. Esta divergencia en los planteamientos es la que tiende a determinar qué empresas despiertan su ira.

La Unión Europea impuso la semana pasada una multa de 1.450 millones de dólares -algo más de 1.000 millones de euros- a Intel Corp. por competencia desleal contra el fabricante rival de microprocesadores Advanced Micro Devices. Es la mayor sanción de la UE por prácticas anticompetitivas, y algunos grupos empresariales de EE UU han interpretado esta medida como antiamericana.

Jim Hawley, presidente en funciones del influyente lobby TechNet, ha denunciado recientemente “la preocupante tendencia de apuntar hacia las firmas de tecnología norteamericanas”, refiriéndose indirectamente a las investigaciones abiertas por la UE contra Microsoft Corp. por el márketing de Internet Explorer y contra el fabricante de teléfonos móviles estadounidense Qualcomm.

Pero quienes se quejan sobre una posible parcialidad de la UE pasan por alto una serie de casos antimonopolio iniciados por el Departamento de Justicia bajo la administración Bush. Entre ellos se descubrió a firmas de alta tecnología en Corea del Sur, Japón y Alemania, que fijaban precios para los componentes de ordenadores.

Investigaciones por comportamiento irregular

Gary Reback, un abogado antimonopolio de Silicon Valley que participó en las batallas entre Netscape y Microsoft durante la década de los 90, asegura que las autoridades antimonopolio de la Unión Europea han sido más proclives que sus colegas estadounidenses a investigar acusaciones de comportamiento irregular de grandes compañías. Eso explicaría en parte el caso de la UE contra Intel, al que a su vez le siguen acciones similares de los reguladores de Japón y Corea del Sur.

Según Keith Hylton, profesor de Derecho en la Universidad de Boston, los reguladores de EE UU han pasado a pensar en los últimos años que, mejor que los tribunales, la mejor medida para frenar la competencia desleal está dentro de los propios mercados.

Las autoridades antimonopolio en Europa y otras regiones del mundo se han mostrado partidarios de presentar cargos contra los líderes del mercado, que tienden a ser estadounidenses, mientras que los reguladores de EE UU se han centrado en presentar alegaciones contra pactos de precios sobre fabricantes que suelen tener su sede en otros países.

Pero el modo de pensar de las autoridades de EE UU puede estar cambiando de rumbo, afirma Reback. El año pasado, la Comisión Federal de Comercio, que comparte la responsabilidad antimonopolio con el Departamento de Justicia, comenzó una investigación formal de Intel similar a la desarrollada en Europa, Japón y Corea del Sur. Aún no se revelado nada sobre los resultados de la investigación, pero el sólo hecho de abrir el caso acerca este tipo de política estadounidense a los puntos de vista europeos.

Recientemente, Christine Vaney, encargada de la política antimonopolio en el Departamento de Justicia de Obama, indicó que se va a producir un cambio en la actitud del Gobierno Bush de laissez faire hacia las grandes firmas. Antes de conocerse el fallo de la UE sobre Intel, Varney dijo que la autorregulación no había funcionado y que ha llegado el momento de replantearse el papel del gobierno para frenar las “prácticas monopolísticas”.

* Tom Abate realiza la cobertura de asuntos tecnológicos para GlobalPost. Ha estado ligado a Silicon Valley desde 1992.