Manuel Aguilar: "La participación española en el CERN y la ESA está en peligro"


  • El director del Departamento de Investigación Básica del CIEMAT lleva 45 años trabajando en el CERN. En este tiempo ha visto cambiar la Ciencia hasta convertirse en una tarea global y colectiva que culmina con el éxito del bosón de Higgs. Ahora observa con preocupación cómo los recortes en Ciencia podrían poner en peligro la participación española en estos proyectos.

Manuel Aguilar, durante la entrevista

Manuel Aguilar, durante la entrevista A.M.R.

Sin ciencia no hay futuro

Manuel Aguilar es toda una autoridad en Física de partículas. Su participación durante casi cinco décadas en el CERN le da una visión global sobre los avances y la contribución española a estos proyectos. Charlamos con él en la Fundación Ramón Areces, poco antes de que pronuncie su conferencia "Al fin el Higgs".

Pregunta. Por el título de su conferencia, veo que hay pocas dudas de que se ha encontrado el bosón de Higgs...

Respuesta. No, estamos bastante seguros de que hemos encontrado una partícula nueva con una masa que es 135 veces la masa del protón y en una región en la que preveíamos que estaría el bosón de Higgs. Ahora tenemos que medir todas esas propiedades y ver si concuerdan con la precisión que nos da la teoría del Modelo Estándar.

P. ¿Decir que se ha encontrado el bosón de Higgs es incorrecto?

R. Es prematuro. Lo que pasa es que el hecho de que se haya materializado en esa región que hemos ido acotando y que las propiedades que se han medido (con poca precisión) no discrepen de lo que se espera, nos hace pensar que sea el bosón de Higgs, pero el método científico exige que seamos prudentes y rigurosos y esperemos seis meses más.

P. ¿Aún podría ser otra cosa?

R. Exactamente. Hay que medir otra serie de propiedades. Lo que se ha medido está de acuerdo con el Modelo Estándar, pero hay que esperar. Podría ser lo que se llama en inglés un "Higgs like", es un clon del Higgs que no es exactamente el Higgs

P. ¿Y a usted que le pide el cuerpo?

R. Pues como estoy próximo a mi jubilación prefiero que sea el bosón de Higgs y no tener que esperar tres o cuatro años (risas). Lo que pasa es que no hay teorías competitivas que expliquen lo que ahora se explica con el mecanismo de Higgs.

P. ¿Cómo va a cambiar la Física de partículas a partir de ahora?

R. Aunque el Higgs es la pieza del Modelo Estándar, está claro que no lo explica todo. Por ejemplo, explica cuáles son los constituyentes de la materia, pero solo de una parte, el 5%, del total de materia del universo. La materia oscura, que es el 25%, no se puede construir con los quarks y leptones del Modelo Estándar. Ése es el desafío próximo.

P. ¿Necesitaremos otro colisionador?

R. Bueno, es de lo que se está hablando. Yo soy uno de los que piensa que hay que esperar antes de hacer un desembolso de 10 ó 15.000 millones de euros. Me gustaría saber qué es lo que pasa cuando termine esta toma de datos.

P. ¿Cuánto tiempo ha estado en el CERN?

R. Yo llegué en enero de 1967 a hacer mi tesis. Llevo 45 años.

P. ¿Cuál es el mayor cambio que ha visto en la Ciencia en estos años?

R. Lo más significativo es cómo ha cambiado la sociología del trabajo experimental. Cuando yo empecé hice un experimento en el que éramos tres. Ahora este experimento se ha hecho entre 3.000 personas. Y por otro lado la duración de los proyectos; cuando era joven propuse un experimento al CERN, tomé los datos y en seis meses los analizamos entre 15 o 20 personas. El LHC se empezó en 1984 y luego son 15 años de análisis como mínimo. Y la complejidad tecnológica de los experimentos se ha multiplicado, requiere un esfuerzo colectivo a una dimensión que nunca se ha visto en ciencia básica.

P. ¿Qué papel ha tenido la Física española en este descubrimiento?

R. Realmente esto es un proyecto enorme porque han intervenido miles de personas y nosotros hemos tenido un papel muy visible, al igual que las empresas españolas. En la construcción del LHC, por ejemplo, hubo noventa y tantos contratos industriales y España tuvo cuatro. No solo uno importante en ingeniería civil, sino uno para la construcción de 2.000 imanes superconductores, los criostatos de los dipolos superconductores, la línea de criogenia... Eso se hizo en España. Por tanto había una comunidad científica preparada, un componente industrial competitivo y apoyo institucional. El problema viene ahora.

P. ¿Qué panorama se avecina con los recortes radicales a la Ciencia?

R. A mí lo que más me preocupa es el contencioso entre el CERN y el gobierno español. España no ha pagado nada más que la mitad de su contribución en 2011 y, por lo que hemos oído, parece difícil que pueda pagar lo que debe del año pasado y la cuota de este año. Esto se traduce en unos 100 millones de euros, algo más. Mi mayor temor es eso, que no se resuelva de manera correcta.

P. ¿Qué consecuencias podría tener? ¿Se ha dado un precedente?

R. Sí, España estuvo en el CERN desde el 62 al 68 y luego hasta el 83 no volvimos a entrar, prácticamente 15 años. Además seríamos reincidentes... Luego en 1993 hubo un problema gordo donde España dejó de pagar dos años la cuota y el CERN nos dio un segundo periodo transitorio. Lo de ahora me preocupa mucho porque en estos años se ha formado una comunidad muy competitiva, pero los puestos de trabajo están en el aire.

P. ¿Podría significar que los científicos españoles que trabajan en el CERN se fueran a su casa?

R. Sí, tenemos ya una sintomatología preocupante. Algún centro donde hemos formado personal muy especializado que está empezando a marcharse.

P. ¿De cuánta gente estamos hablando?

R. Los científicos españoles relacionados con los proyectos del CERN deben estar en el entorno de 150-200 personas, que no es mucho, pero tampoco quieren hacer excepciones. El problema es que no hay oferta pública de empleo y además sospecho que podría no solo ser el CERN, podría verse afectada la contribución a la Agencia Espacial Europea (ESA) y a todas estas grandes organizaciones. En una reunión que hubo nos explicaron que ése era uno de los temas y que querían mirar en detalle y ver qué se podía hacer para reducir las cuotas. Para mí que esta participación española esté en peligro es tan inasumible como permitir que el nivel de analfabetismo subiese.

P. ¿Qué consecuencias puede tener esto en términos de cocimiento?

R. Se perderían algunas generaciones de investigadores y sería un mal ejemplo de cara al futuro, desmotivaría las vocaciones científicas y nos quedaríamos descolgados como nos pasó en los años 60.

P. ¿Qué alternativa tendrían esos investigadores?

R. Los mejores seguirían haciendo este tipo de investigación en otros centros, de hecho los tres últimos becarios que han hecho la tesis doctoral en mi departamento se han ido a centros extranjeros. Y creo que está pasando en otros centros. Otros se irían a empresas privadas que necesiten personas con conocimientos de informática avanzada, etc. Y otros se quedarían en el paro.

P. Está pasando un tren que vamos a perder.

R. Yo creo que sí, pero soy persona interesada en esto. Creo que la única manera de cambiar el modelo productivo es orientarse hacia cosas que tengan valor añadido y eso lo da el conocimiento científico.

P. Cuando hablas del bosón de Higgs, todo el mundo pregunta "¿y esto para qué sirve?"

R. Bueno, hay un ejemplo que es paradigmático, y todo el mundo lo sabe, que es la web. Pues ahora, para el proyecto LHC se ha creado una cosa que es mucho más potente que la web, porque la red nos permite acceder a información dispersa pero no procesarla. El LHC ha creado el LHC computing grid que sí permite acceder a datos dispersos y procesarlos con recursos informáticos que están también están distribuidos. De hecho, hay del orden de 150.000 ordenadores conectados para el proyecto del LHC. Y eso está empezando a llegar a la sociedad.