Dos satélites avalan el buen momento del sector espacial español

Por Itziar Reinlein

MADRID (Reuters) - La participación de España en proyectos espaciales está ganando en calidad científica y técnica en los últimos años gracias a un mayor esfuerzo inversor público y al buen hacer de las empresas de un sector ajeno a la crisis, según expertos del área.

La capacidad en este campo se ha manifestado con la participación en la puesta en órbita de dos ambiciosas misiones: los satélites de observación científica Herschel y Planck, que estudiarán el pasado del espacio y del tiempo.

Los dos telescopios espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA, en sus siglas inglesas) fueron lanzados con éxito el jueves dentro de un mismo cohete, un Ariane 5, desde la estación espacial europea en Kourou, en la Guayana Francesa.

Las misiones han supuesto un esfuerzo tecnológico y científico de gran envergadura, con 16 países y más de un centenar de empresas implicadas en un presupuesto de 1.160 millones de euros.

Diez empresas españolas han intervenido en la fabricación de instrumentos, con contratos de 88 millones de euros, entre las que se encuentran EADS Crisa Astrium, Sener, GMV, Insa o Deimos Space.

Pero es la primera vez que un nutrido grupo de científicos españoles colaborará directamente en el seguimiento de las misiones, y desde el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC) en Madrid se encargará del archivo y distribución de los datos de las operaciones entre la comunidad científica.

"La contribución científica de España en Herschel y Planck es muy equilibrada y está presente en todos y cada uno de los instrumentos de estos dos satélites. Creo que es de las pocas veces que pasa eso", dijo el miércoles a Reuters el doctor Rafael Rebolo, del Instituto de Astrofísica de Canarias e Investigador del CSIC.

Herschel, el telescopio más grande lanzado hasta ahora al espacio, con un espejo de 3,5 metros de diámetro, y Plank estudiarán desde una órbita a 1,5 millones de km de la Tierra en la dirección opuesta al Sol la formación de las galaxias, de los sistemas planetarios y la química del espacio interestelar.

Este ambicioso y sofisticado proyecto europeo ha puesto a prueba la capacidad técnica de una industria que da empleo a unos 3.100 trabajadores muy cualificados en España y que ha visto cómo en los últimos tres años se ha duplicado su facturación, llegando a los 570 millones de euros en 2008, según estimaciones de la asociación del sector Proespacio.

"Las empresas españolas se han llevado en la ESA 1.000 millones de euros en proyectos en los últimos ocho años", dijo Jorge Lomba, jefe de departamento de programas de la ESA en el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), organismo encargado de gestionar las iniciativas espaciales de España.

INGENIO Y PAZ

España es la quinta potencia espacial europea y además preside el consejo de la ESA, donde recientemente aumentó a cerca de un ocho por ciento su participación en el presupuesto general con más de 200 millones en 2008.

El consorcio europeo funciona por el principio de retorno de lo invertido a cada país miembro.

"Dentro de la ESA tenemos más retorno de lo que nos toca teóricamente, lo que quiere decir que las empresas lo están haciendo bien, y eso nos permite incrementar la contribución porque quiere decir que pueden sacar más contratos del dinero que ponemos", dijo Lomba en la presentación de la misión en Madrid.

Esta capacidad técnica, a la que hay que añadir la cooperación con las instituciones científicas, ha hecho posible que España se plantee importantes iniciativas en el espacio, por valor de 700 millones de euros en los próximos cinco años.

"En el área de observación está construyendo dos satélites propios. No hay ningún gobierno europeo que vaya a tener un satélite óptico y uno radar como va a tener España, que se llaman Ingenio y Paz", explicó Lomba.

Pero es en la seguridad, donde los resultados de las aplicaciones espaciales son más tangibles - como la prevención de desastres naturales o control de fronteras -, y España tiene intención de incrementar bastante su participación.

El sector español interviene en mayor o menor medida en las misiones más importantes como la Estación Espacial Internacional (EEI), Mars Express o el sistema de navegación Galileo.

Programas de observación, de navegación y telecomunicaciones, científicos y comerciales, de vuelos tripulados y exploraciones al espacio son algunas de las áreas donde la presencia española es cada vez mayor, pero la gran ambición del sector industrial aún está por llegar: convertirse en los principales contratistas de proyectos en los que, como en Herschel y Planck, se mueven centenares de millones de euros.

Lograr ese objetivo confirmaría que la apuesta española por la ciencia y la tecnología es una realidad también en el espacio.

"Hay que enfatizar aún más el interés que tiene la ciencia para la sociedad porque los jóvenes están prestando menos atención a las carreras tanto de ciencia como de ingeniería, y eso es preocupante", dijo el doctor Rafael Rebolo.