Europa pone en órbita dos telescopios para indagar en el origen del Universo

  • París, 13 may (EFE).- Los telescopios europeos Planck y Herschel, los dos más potentes jamás construidos, partirán mañana hacia el espacio a bordo de un cohete Ariane-5 con el ambicioso objetivo de explorar el origen del Universo a través de un conjunto de originales y potentes instrumentos de observación.

París, 13 may (EFE).- Los telescopios europeos Planck y Herschel, los dos más potentes jamás construidos, partirán mañana hacia el espacio a bordo de un cohete Ariane-5 con el ambicioso objetivo de explorar el origen del Universo a través de un conjunto de originales y potentes instrumentos de observación.

El despegue de la lanzadera está previsto desde la base de Kurú, en la Guayana francesa, entre las 13.12 y las 14.07 horas GMT.

Al poco del despegue, los dos satélites se separarán y ocuparán lugares diferentes en una misma órbita, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, donde la atracción de ésta equilibra la del Sol.

La misión ha sufrido diversos retrasos provocados por lo complejo y delicado de los dos proyectos embarcados.

El más potente de los cohetes Ariane llevará en sus bodegas dos telescopios que han costado 1.700 millones de euros, incluida su puesta en órbita, financiados por diversas agencias coordinadas por la Europea (ESA), y cuyos instrumentos son particularmente sensibles.

El último retraso se produjo hace un mes, cuando los científicos se dieron cuenta de que el gran espejo que equipa el telescopio Herschel, de 3,5 metros de diámetro, no podía soportar las vibraciones de un despegue.

La gran talla de ese espejo es, justamente, la principal originalidad de Herschel, que supera ampliamente en precisión al Hubble.

Ese tamaño hacía imposible su concepción en cristal, por lo que los científicos se ayudaron de un ceramista para construirlo en carburo de silicio.

Con sus 3.400 kilos, será el mayor telescopio espacial al menos hasta que en 2014 la NASA tenga listo el James Webb que prepara en la actualidad.

A diferencia del Hubble, el Herschel no podrá ser reparado en el espacio, y está situado en una órbita más próxima a la Tierra.

Gracias a su potente instrumental, los científicos esperan poder observar la "adolescencia" del Universo, 5.000 años después del Big Bang, momento en el que florecieron las primeras estrellas.

Hasta ahora, ningún telescopio había podido adentrarse en ese momento de la formación del Universo, opaco y oscurecido por nubes de polvo congeladas que hacían imposible su visión.

Herschel se valdrá de una original visión infrarroja para adentrarse en ese periodo desconocido de la formación del Universo.

La misión de Planck es más compleja, puesto que el telescopio está destinado a escudriñar el periodo prenatal del Universo, del que los científicos no cuentan en la actualidad con ninguna ecografía, por lo que se tienen que conformar con retratos robot construidos a partir de modelos teóricos.

El satélite, que pesa 1.900 kilos, está dotado de captores de una potencia extraordinaria, capaces, dicen en la ESA, de percibir desde la Tierra el calor que emitiría una liebre en la Luna.

Para no perturbar sus captores, el telescopio está equipado con un novedoso sistema de refrigeración a base de helio superfluido que le acerca al cero absoluto de temperatura, -273 grados centígrados.

Gracias a ese instrumental, Planck tendrá como misión adentrarse en el periodo opaco del Universo, la etapa en la que la luz todavía no se había creado, más allá de los 380.000 años después del Big Bang.

Hasta ahora, sólo los telescopios Cobe y WMAP, ambos de la NASA, habían logrado adentrarse en este momento oscuro de la formación del universo.

Pero el instrumental de Planck es 30 veces más sensible que el de WMAP, lanzado en 2001, y mil veces más que el del Cobe, en órbita desde 1989.

Los científicos consideran que el Planck podrá cartografiar en un día lo que a sus antecesores les hubiera llevado 400 años.

En Tierra, la comunidad científica aguarda los datos de estos dos nuevos telescopios para entender cómo se formó el Universo.

Deberán esperar unos 60 días para que alcancen su punto de observación desde donde comenzarán a descubrir los misterios que esconden las galaxias.