La futura nave espacial rusa podrá reutilizarse diez veces, aterrizará verticalmente y alojará hasta seis tripulantes

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

La futura nave espacial que proyecta Rusia, y que sustituirá a la Soyuz, podrá ser utilizada hasta diez veces, aterrizará verticalmente y podrá alojar hasta seis tripulantes. Además, podrá volar a la Estación Espacial Internacional (ISS) y situarse en las órbitas de la Luna y Marte. Por ahora, lleva el nombre provisional de "nave tripulada de transporte de nueva generación".

"Esta nave se diferencia sustancialmente del proyecto anterior Cliper. En particular, no tendrá alas pero será maniobrable en la atmósfera", informó a RIA Novosti una fuente vinculada al proyecto. En este sentido, señaló que, según las especificaciones técnicas formuladas por la agencia espacial de Rusia, Roscosmos, la nueva nave será recuperable y capaz de transportar cargamentos de hasta 500 kilogramos.

"Calculamos que la cápsula recuperable podrá ser aprovechada hasta diez veces, pero el compartimiento de motores no se conservará", precisó la fuente. De este modo, al reentrar en las capas densas de la atmósfera, la nave aterrizará no con la ayuda de paracaídas -como lo hacen las cápsulas recuperables de Soyuz-, sino con la ayuda de unos motores de aterrizaje especiales.

"El proyecto no prevé el descenso de la nave en las superficies de la Luna ni Marte porque está destinada sólo para los vuelos orbitales y para el regreso seguro de seis cosmonautas a la Tierra", explicó la misma fuente. Sin embargo, sí que volará a la ISS y después ya viajará a la nueva estación que servirá de plataforma para ensamblar naves que volarán a la Luna y otros planetas.

"La nueva nave será lanzada desde el nuevo cosmódromo Vostochni, que está situado en la provincia del Amur (Lejano Oriente ruso) y comenzará a construirse en 2010. El primer vuelo no tripulado sería efectuado en 2015 y tres años después ya volarían los cosmonautas", comentó la misma fuente.