Runnegar cree que los humanos podrán alterar otros planetas para habitarlos

  • San Sebastián, 6 may (EFE).- El ex director de astrobiología de la NASA Bruce Runnegar cree que en el futuro el hombre podrá alterar otros planetas y colonizarlos, aunque deberá transportar hasta ellos muchos de los seres terrestres que los humanos precisan para sobrevivir, como plantas o animales.

Runnegar cree que los humanos podrán alterar otros planetas para habitarlos

Runnegar cree que los humanos podrán alterar otros planetas para habitarlos

San Sebastián, 6 may (EFE).- El ex director de astrobiología de la NASA Bruce Runnegar cree que en el futuro el hombre podrá alterar otros planetas y colonizarlos, aunque deberá transportar hasta ellos muchos de los seres terrestres que los humanos precisan para sobrevivir, como plantas o animales.

En una entrevista concedida a Efe, Runnegar ha explicado que, a su juicio, en varios cientos de años será posible viajar a otros planetas y adaptar las condiciones presentes en otros mundos de modo que puedan ser habitados por humanos.

El astrobiólogo cree que sería posible recrear el proceso que propició el surgimiento de la vida en la Tierra hace miles de millones de años, cuando nuestro planeta era habitado por microorganismos que vivían en condiciones extremas y que comenzaron a generar oxígeno, lo que favoreció el surgimiento de nuevas formas de vida.

Runnegar ha asegurado que "si llevásemos microorganismos capaces de producir oxígeno y de sobrevivir en el entorno de otros planetas" podría "modificarse la composición atmosférica", de forma que se volverían habitables para los seres humanos.

Este investigador ha participado estos días en la grabación de un documental en torno al flysch de Zumaia, formación rocosa situada en el litoral de esta localidad guipuzcoana que posee un gran valor científico al ser el punto de referencia marcado por la UNESCO que establece el límite de transición entre los periodos Selandiense y Thanetiense, que se remonta hasta hace 60 millones de años.

Runnegar es uno de los invitados a participar en la grabación de este documental sobre "El susurro de las rocas" como especialista en astrobiología, ciencia que investiga el origen, la presencia y la influencia de la vida en el Universo.

Pero una cosa es vida y otra inteligencia, capacidad que Runnegar considera más "improbable de hallar" pero que "si existe, es probablemente más fácil de detectar".

La inteligencia es la que ha llevado al hombre a desencadenar procesos como el del cambio climático, que demuestran que el planeta Tierra está siendo alterado por la actividad humana, intervención que podría aplicarse para actuar de forma artificial en otros mundos con el fin de variar su naturaleza y colonizarlos.

Según aclara, la NASA prevé transportar plantas a Marte con el fin de observar su adaptación y su proceso de crecimiento en el planeta rojo, ya que si el hombre lo colonizase "tendría que llevar allí todas las formas de vida que resultan necesarias para sobrevivir" en la Tierra.

El planeta vecino también alberga grandes cantidades de hielo que "podría ser derretido" de modo que "cambiaría totalmente" su superficie, algo que, en su opinión, probablemente pueda hacerse en siglos venideros en el caso de que la futura humanidad "tenga la voluntad para ello".

Otra de las posibilidades sería utilizar el agua presente en otros planetas, líquido indispensable para la existencia de todo tipo de vida conocida, para separar las moléculas de hidrógeno y oxígeno que la componen y llenar así una atmósfera de este último compuesto químico, indispensable para respirar.

Aunque se muestra convencido de que los seres humanos llegarán a colonizar otros mundos y que tendrán la capacidad de alterarlos, Runnegar también reflexiona y matiza que "la pregunta es si debemos hacerlo", cuestión para la que, asegura, no tiene respuesta.

Sin embargo, antes de que fuera posible presenciar cómo la humanidad es capaz de hollar otros planetas, "tendrían que pasar varios siglos", puntualiza Runnegar, ya que la tecnología actual no permite alcanzar ese sueño inmemorial, sino tan sólo seguir avanzando hacia él.