Antropólogos forenses estudian su función en catástrofes y violación de derechos

  • Santa Cruz de Tenerife, 8 may (EFE).- Expertos en antropología forense impartirán un curso en Tenerife sobre cómo manipular restos humanos sin que se pierda información y el uso de esta ciencia para identificar cadáveres en catástrofes de masas o casos de violación de derechos humanos, terrorismo, abuso infantil, u otras circunstancias en las que se requiera su presencia.

Antropólogos forenses estudian su función en catástrofes y violación de derechos

Antropólogos forenses estudian su función en catástrofes y violación de derechos

Santa Cruz de Tenerife, 8 may (EFE).- Expertos en antropología forense impartirán un curso en Tenerife sobre cómo manipular restos humanos sin que se pierda información y el uso de esta ciencia para identificar cadáveres en catástrofes de masas o casos de violación de derechos humanos, terrorismo, abuso infantil, u otras circunstancias en las que se requiera su presencia.

El director del Instituto Canario de Bioantropología (adscrito al Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife) Conrado Rodríguez, que organiza el curso, explica en una entrevista a Efe que el seminario se dirige a policías, forenses, médicos y arqueólogos, y se trata de dar una serie de pautas sobre cómo se tratan los restos humanos susceptibles de ser analizados con técnicas antropológico-forenses en un contexto judicial.

El curso, que se prolongará del 11 al 15 de mayo, tiene como objetivo el que las personas involucradas en la identificación de restos humanos sepan "qué hacer, como contextualizarlos y cómo sacarlos sin que se pierda información", afirma Conrado Rodríguez.

La antropología forense difiere de la medicina forense en que ésta última trata con el cadáver "fresco" en la mayoría de las ocasiones, mientras que la primera estudia los restos esqueléticos u otros que no pueden ser identificados por procedimientos habituales.

Los antropólogos y los odontólogos forenses analizan restos no identificables a simple vista, y al respecto Conrado Rodríguez recuerda la catástrofe aérea ocurrida en el aeropuerto tinerfeño de Los Rodeos en 1977, en la que murieron 583 personas al colisionar dos aviones Boeing 747 de KLM y Pan Am.

En una catástrofe de masas "lo primero es salvar a los vivos, a los heridos, buscar vías de evacuación", y posteriormente hay que acceder al lugar "con todos los medios y las personas necesarias" para proceder a la recogida de restos para llevar a cabo su estudio.

Primero deben llegar las fuerzas de seguridad, que también deben saber "lo que tienen que hacer y no tocar nada que descontextualice", además de impedir la entrada a curiosos o voluntarios que en su afán de ayudar pueden estropear algo.

Este protocolo se aplica también en el caso de fosas comunes y Conrado Rodríguez advierte de que "si no se cumplen los pasos necesarios se puede descontextualizar todo", aunque también precisa que "hay una regla básica en la arqueología: extraer unos restos conlleva siempre una pérdida de información".

Lo que hay que hacer es que se pierda la menor posible, añade el director del Instituto Canario de Bioantropologýa, quien detalla la importancia de conocer "cuántos más datos" sea posible de la persona a la que se quiere identificar. Esto se traduce, en el caso de un accidente de aviación, por ejemplo, en saber dónde iba sentado o qué ropa y objetos personales llevaba, entre otras cosas.

En el caso del accidente de Los Rodeos se identificó a casi el 90 por ciento de las víctimas y Conrado Rodríguez recuerda que en aquella época prácticamente no se podía hacer la comparación con la técnica del ADN molecular.

Fue posible identificar algunas personas a simple vista y en otros casos se procedió a su separación por grupos de edad y sexo, siendo muy importante el cotejo de los registros dentales que hicieron los odontólogos forenses.

"Identificar es comparar" y el problema del ADN es que se debe contar con el elemento de comparación, es decir, en el caso de una persona sin familia "y con quién comparas?", precisa Rodríguez.

Conrado Rodríguez reconoce que lo primero que quiere un familiar es que se identifique al ser querido, esa presión siempre existe y es inevitable, por lo que el médico forense o el antropólogo forense deben trabajar "sin prisa pero sin pausa, siguiendo perfectamente los protocolos para no dar pie a errores".

Está claro que una prueba de ADN "no se hace en una hora" y cuando se trata de pocos restos no hay demasiados problemas porque normalmente en pocos días hay un diagnóstico certero, pero con casi 600 muertos como en Los Rodeos "lleva un tiempo más largo"

Rodríguez destaca "el buen nivel" de la antropología forense en España, con centros de nivel internacional en Granada, País Vasco, Madrid, Valencia y Tenerife, por citar algunos, a pesar de que es una ciencia "relativamente nueva" que se nutre de los avances de las ciencias biomédicas.

Ello abarca desde las técnicas de imagen, que, por ejemplo, resulta "una maravilla" en el estudio de momias, hasta la genética molecular, la inmunología o la reconstrucción de dietas antiguas por análisis químico.

En el curso intervendrá Miguel Botella, director del Laboratorio de Antropología de la Universidad de Granada, quien entre otros asuntos disertará sobre la destrucción y la manipulación intencionada de restos humanos, y Daniel Castro de la Policía Científica, quien hablará de los protocolos de identificación en este cuerpo.

Asimismo José Antonio Cuellas, director de la Delegación en Canarias del Instituto Nacional de Toxicología, tratará sobre la metodología en catástrofes de masas, entre otras cuestiones y, Alexis Hernández del mismo centro, lo hará sobre el análisis del ADN en la investigación criminal.

Alberto Martín, biólogo, disertará sobre el uso de la genética y la osteopatología en la búsqueda de enfermedades en restos óseos.