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La esquizofrenia de AENA


  • ¿Todavía hay que explicar que el mejor bien público consiste en ofrecer al público los servicios a los precios más baratos posibles?

  • La CNMC ha propuesto que, en los próximos cinco años, AENA rebaje sus tarifas en el 2,2% anual, mientras que la propia AENA pide mantenerlos "por el bien público".

Aeropuerto ve "potencial" en destinos de Francia e Italia y aspira a conectar con el norte de España

Aeropuerto ve "potencial" en destinos de Francia e Italia y aspira a conectar con el norte de España GRANADA | EUROPA PRESS

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El sentido común, que es la primera expresión de la razón, advierte que no se puede ser simultáneamente juez y parte. Para desgracia general, en España el sentido común carece de relación alguna con el Estado que no duda en utilizar su prepotencia para ser juez y parte en el conflicto tarifario de AENA.

Resulta que AENA, propietaria y gestora de la red de aeropuertos nacionales es una sociedad que cotiza en Bolsa –brillantemente, por cierto—y en la que el Estado guarda una participación mayoritaria del 51 por ciento.

Para evitar el abuso de un monopolio sin competencia, las tarifas que cobra AENA por aterrizar y despegar de sus aeropuertos son fijadas por la autoridad competente, en este caso una Dirección General del Ministerio de Fomento, es decir por el accionista mayoritario.

Un escarnio de libro: servicio público prestado en régimen de monopolio por una empresa propiedad del Estado y con precios impuestos por el mismo Estado. Así, como decía en clase un profesor de Business Administration, hasta mi cuñao gana dinero.

Hasta ahora el abuso de ser al mismo tiempo jugador y árbitro era impedido por la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, un organismo independiente del Gobierno que calculaba los costes de AENA y, en función de los mismos, fijaba los precios, que siempre eran inferiores a los propuestos por AENA.

… Pero esto es España, señores, y aquí no es costumbre aguantar que un organismo independiente fije los precios del monopolio semiestatal y medio privado y después del conflicto tarifario del año pasado, en el que con la ley en la mano la CNMC consiguió que AENA bajara sus precios, se cambió la ley de forma que la última palabra ya no es de la CNMC, sino del Ministerio.

Y ahí estamos, en plena batalla de los buenos contra los malos: la CNMC ha propuesto en su informe no vinculante que, en los próximos cinco años, AENA rebaje sus tarifas en el 2,2 por ciento anual, mientras que la propia AENA pide que se mantengan “por el bien público”.

¿En qué consiste el bien público que AENA dice defender?: pues que como accionista el Estado y los fondos extranjeros que participan en el 49 por ciento del capital ganen más dinero, a costa de que los aviones, y por tanto sus pasajeros, paguen precios abusivos (de monopolio) por el servicio… Eso sí, con la tarifas permanentes en un futuro mas o menos próximo, los asientos de El Prat podrán forrarse de visón.

¿Todavía hay que explicar que el mejor bien público consiste en ofrecer al público los servicios a los precios más baratos posibles?