España funcionarial, en vísperas del colapso


  • En España ya hay más personas que reciben sueldos y prestaciones públicas que las que trabajan y cobran de empresas privadas: 15,1 millones, frente a solo 12,1.

  • En fin, si la gente española quiere vivir del Estado, y tener un desarrollo económico mediocre, supongo que nada se puede objetar.

Oposiciones

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Dice la Información, y hay que creérselo porque este es un periódico serio, que el Estado ya ha convocado oposiciones para las 3.500 primeras plazas de funcionarios de las 20.000 que tiene comprometido crear este año.

Para las 3.500 convocadas se esperan nada menos que 70.000 opositores, 20 por plaza, aunque en algunas especialidades, supongo que las de más baja cualificación la relación de opositores-plaza será de 125 a uno.

La gran aspiración

No conozco ninguna encuesta al respecto, pero creo que nadie me negará que para la mayor parte de las españolas y españoles ser funcionario público colma sus aspiraciones profesionales.

Nunca olvidaré que cuando se privatizó el diario Marca (en la primera legislatura de Felipe González, con Javier Solana como Ministro de Cultura, a la sazón organismo propietario del periódico) los 500 empleados de la empresa tenían tres opciones: a) continuar en su puesto de trabajo con la antigüedad reconocida; b) pedir la correspondiente indemnización de despido al Estado y emprender una nueva vidas laboral o, c) incorporarse como funcionario público al organismo que le destinaran.

La opción fue unánime: los 500 optaron por convertirse en funcionarios. Es verdad que posteriormente algunos rectificaron: cobraron la indemnización por despido y se contrataron con el nuevo Marca; pero, de principio, nadie rechazó convertirse en funcionario.

También más allá del Ebro

Y esa aspiración funcionarial no es exclusiva de Madrid –Villa a la que Josep Pla calificó de ciudad de “marqueses y funcionarios”-- también se detecta más allá del Ebro.

Hace algún tiempo, el profesor Xavier Sala i Martín ya escribió que sus alumnos de Columbia siempre pensaban en montar empresas para hacerse millonarios, mientras que la aspiración profesional de sus alumnos de la Pompeu Fabra, se centraba en ser empleado de una oficina de laCaixa, a ser posible de la oficina de su calle.

Ahora y a lo mejor para paliar el recorte de plantilla de la Caixa, el President Puigdemont ha anunciado que la Generalitat creará 7.000 plazas de funcionarios por necesidades del procés.

Empleos mediocres, economía estancada

El asunto es serio, pues sociológica y económicamente, la aspiración funcionarial - un empleo seguro, en el que solo se puede esperar un pasar sin alegrías ni disgustos-- recorta el futuro económico de un país: si su gente no quiere arriesgarse para mejorar, el conjunto de la sociedad se estancará.

Para mí tengo que al día de la fecha, el común de los españoles concentra en la lotería sus aspiraciones de mejora económica, y, correlativamente, su capacidad de riesgo se limita al dinero que dedican a la compra de décimos de El Gordo, o del Cuponazo.

En fin, si la gente española quiere vivir del Estado, y tener un desarrollo económico mediocre, supongo que nada se puede objetar. Solo una advertencia: contra lo que se creen algunos, el Estado no es omnipotente y su capacidad de contratar y pagar funcionarios tiene un límite.

Hemos llegado al límite

Y me temo que ese límite, si no ha llegado, está a punto de llegar: en España ya hay más personas que reciben sueldos y prestaciones públicas (funcionarios, diferentes tipos de pensionistas y prestaciones por desempleo) que las que trabajan y cobran de empresas privadas: 15,1 millones, frente a solo 12,1 de sueldos privados.