¡Que no falte vino!, Gran Bretaña reclamará su parte de la bodega de la UE


  • Gran Bretaña reclamará su parte de la bodega de la Unión Europea, compuesta por 42.000 botellas de vino y diferentes licores y aguardientes.

  • La bodega de la UE es el icono de una institución cuya parálisis política le ha llevado irremediablemente a la senda de la burocratización.

¡Que no falte vino!, Gran Bretaña reclamará su parte de la bodega de la UE

¡Que no falte vino!, Gran Bretaña reclamará su parte de la bodega de la UE

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En el proceso negociador del Brexit no será el tema más difícil, pero seguro que sí el más pintoresco: Gran Bretaña reclamará su parte de la bodega de la Unión Europea, compuesta por 42.000 botellas de vino y diferentes licores y aguardientes.

¿Para qué sirve tanto vino?

Aún antes de que empiece la negociación –que por sus peculiaridades habrá que seguir de cerca—es pertinente una pregunta: ¿Qué burócrata ha mandado comprar, en una o varias partidas, 42.000 botellas?. ¿A cuál de los fines de la UE sirve una bodega tan nutrida?. ¿En qué capítulo apartado del presupuesto comunitario y bajo qué título figurará la partida para comprar vino?.

Leo enFinancial Times que los activos fijos de la UE, fundamentalmente edificios y una colección de arte, se contabilizan en 8.700 millones de euros; frente a tantísimo dinero, el valor monetario de la dichosa bodega equivale al tópico “chocolate del loro”. Salvando las distancias y sin ánimo de ofender, en sus inicios las comisiones ilegales de la trama de la Gurtel solo suponían el “el chocolate del loro” de los presupuestos que inflaba.

Si el sommelier hablara

Pero no renuncio a que algún día un periodista del Sunday Times localice al sommelier –tratándose de Bruselas, seguro que se habrán creado las oportunas plazas de funcionarios para cuidar de las botellas—para que contara como el aguardiente permitió que a pesar de que tal o cual cumbre ministerial acabó  sin acuerdos prácticos, los ministros la terminaran dándose abrazos.

Sin caer en el populismo fácil de enfrentar el consumo ministerial de alcoholes premium, con la realidad de los millones de ciudadanos europeos que no pueden comer, para mí tengo que la bodega de la UE es el icono de una institución cuya parálisis política le ha llevado irremediablemente a la senda de la burocratización.

Demasiada fachada

Ya que la UE es incapaz de ponerse de acuerdo en la fiscalidad común, o en la mutualización de la deuda, o en la puesta en marcha de una fuerza militar conjunta… Por lo menos que tenga una buena fachada representativa, capaz de hacer olvidar el vacío del interior… ¡Que no falte vino!