Se nota la falta de gobierno, para bien


  • Por mucho que el FMI, la UE, la OCDE, Obama… o el sentido común reclamen reformas que solucionen los problemas, no se adivina ninguna posibilidad de Gobierno que supere esos obstáculos.

  • Total, para cambiar el importe de las multas de tráfico o la sanción por engañar a Hacienda, o el horario de los comercios, se vive mejor con el legislativo paralizado.

Contactos avanzados de Moragas y Soraya con PSOE y C's para que Rajoy gobierne

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Ayer leí en el ABC, las diez tareas económicas principales con las que se encontrará el nuevo Gobierno, si es que los partidos logran ponerse de acuerdo para que haya uno. 

La pieza periodística tiene mérito por el esfuerzo de sistematización y jerarquización de los problemas, pero no es original. Creo que cualquiera que se la meta entre pecho y espalda estará de acuerdo en la relación de diez temas, quizás con un par de cambios, pero nada más.

Nadie puede reformar

Mi conclusión es que si estos son los problemas (que lo son), no hay Gobierno capaz de meterle mano: si se diera la grossen koalitionen los socios de Gobierno no se pondrían de acuerdo en, por ejemplo, cómo recortar el déficit, o cómo sacar al sistema de pensiones de su deriva a la quiebra.

En el otro extremo, un Gobierno de minoría, PP, con o sin Ciudadanos, tendría muy limitada su capacidad reformadora por la aritmética parlamentaria. Y un Gobierno “a la valenciana” cambiaría solo detalles de la superficie, pero nada más.

Total, que por mucho que el FMI, la UE, la OCDE, Obama… y el sentido común reclamen reformas que solucionen los problemas, no se adivina ninguna posibilidad de Gobierno que supere esos obstáculos.

Para el día a día…

Y lo cierto es que si no se puede hacer lo importante, para lo rutinario no hace falta Gobierno. Dice Mariano Rajoy que ya llevamos un año sin promulgar una sola ley. Para un jurista registrador de la propiedad, esa vacatio legis es una tragedia, pero para el común, tal abstención legislativa es mucho mejor que su contraria…

Total, para cambiar el importe de las multas de tráfico o la sanción por engañar a Hacienda, o el horario de los comercios, se vive mejor con el legislativo paralizado. ¡Hombre!, en ese tiempo algo más de 500 legisladores, cobrarán por tocarse la barriga, incluidas dietas. Es verdad, pero nada es perfecto.

Por lo demás, las cosas de cada día no van mal. Dicen que la vivienda remonta y ya está en niveles de actividad –que no de precio—de precrisis; del turismo hay que hablar con la boca pequeña porque si este año se baten records, que se batirán, se debe más a defectos de los mercados competidores que a méritos propios. Pero ahí está el dinero.

Locomotoras de cuando Franco

Si a la construcción y al turismo –que desde lo de Franco son las dos locomotoras de la economía española—se les añaden los fabricantes de automóviles, supercompetitivos en Europa gracias a que no respetan, y hacen bien, la farragosa legislación laboral española, tenemos un círculo virtuoso económico –crecimiento, creación de empleo, exportación—al que la mejor contribución del Gobierno es no meter la mano con nuevas leyes que lo estropeen.

Pero ¿Qué pasará cuando la Unión Europea celebre una de sus cumbres históricas ¿Cómo y quién fijará la posición de España? Pues Alemania, como de costumbre.