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El Madrid encarrila la Supercopa con un triunfo demoledor en el Camp Nou (1-3)


  • Los de Zidane ganan 1-3 en el Camp Nou, gracias a un autogol de Piqué, a una jugada magistral de CR7 (que entró en el segundo tiempo y fue expulsado) y a otro tanto de Asensio. 

  • El arbitro De Burgos tuvo una polémica actuación: no solo por la expulsión de Cristiano. También pitó un inexistente penalti a Luis Suárez, que convirtió Messi.

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El Madrid sigue a un paso arrollador.

El Madrid sigue a un paso arrollador.

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En el partido de ida de la Supercopa de España, el Real Madrid obtuvo una clara victoria este domingo por 1-3 contra el Barcelona en el Camp Nou, que casi deja sentenciada la final.

Cristiano Ronaldo, que entró en el segundo tiempo, fue uno de los protagonistas excluyentes del partido, al marcar un gol magistral en el minuto 80, y pocos minutos después irse expulsado, ya que el árbitro De Burgos interpretó que fingió un penalti y le sacó la segunda tarjeta amarilla.

Los de Zidane se adelantaron 0-1 en el minuto 49, con un gol en propia meta de Gerard Piqué, tras un centro de Marcelo. Posteriormente, Barcelona empató 1-1, gracias a un gol de penalti (forzado por Luis Suárez) que concretó Leo Messi en el minuto 75.

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El tramo final del partido fue emocionante y más que vibrante. Cristiano Ronaldo fue el autor de un gol brillante en el minuto 80. En una contra magistral, remató casi desde fuera del área, tras regatear a Piqué, que tuvo una fatídica noche. Al celebrar su gol se quitó la camiseta, por lo que fue amonestado. Instantes después, el árbitro interpretó que fingió un penalti y le mostró la segunda tarjeta amarilla, por lo que debió abandonar el campo de juego. 

Marco Asensio finalmente, a pesar de que el Madrid tenía un hombre menos, marcó en el minuto 90 el 1-3 con el que los blancos ganaron de manera categórica al Barcelona.

Un 'clásico' atípico

Fue un 'Clásico' atípico, empezando por el ambiente en las gradas, donde miles de turistas compartían zona del estadio ataviados con las camisetas del Barça y del Madrid, indistintamente. Y acabando por el terreno de juego, donde no aparecieron en el once ni Cristiano Ronaldo -de nuevo suplente- ni Neymar, fugado al PSG y a quien Deulofeu intentó hacer olvidar hoy sin éxito.

El equipo de Zidane tampoco lucía esta noche de blanco, como es habitual, sino con una extraño uniforme azulado que se mimetizaba con el césped y casi se confundía con el azulgrana del eterno rival.

Demasiados detalles que no hacían recordar, precisamente, ningún Barça-Madrid de los disputados en los últimos años. Aunque todo eso cambió tras la reanudación, cuando el Camp Nou se convirtió en el escenario de un duelo de alto voltaje y consecuencias imprevisibles.

Eso sí, el ritmo cansino del arranque del choque fue más parecido al de un bolo de verano que al de un partido oficial. Fueron unos primeros minutos sin un dominador claro, aunque el Madrid salió a morder un poco más que el equipo de Valverde.

Aun así, los visitantes apenas inquietaron a los azulgranas, con más problemas para fabricar fútbol que para defenderse de las escasas acometidas del rival.

Los detalles del partido

Sin embargo, la primera ocasión fue para el Barcelona. Un remate algo forzado de Luis Suárez que Keylor Navas atajó sin problemas.

El peligro, por el conjunto blanco, casi siempre lo llevó Isco por la izquierda, primero con un tiro escorado que pegó en el exterior de la red y después con un centro para que Bale conectara una volea y obligara a lucirse a Ter Stegen por primera vez.

A medida que Messi fue desperezándose de la sombra de Kovacic -Zidane ordenó un marcaje al hombre sobre el crack rosarino- el Barça ganó presencia en el choque.

El '10' azulgrana avisó en un lanzamiento de falta que se marchó alto por poco y tuvo la más clara de la primera mitad, pasada la media hora, al rematar de primeras una asistencia de Jordi Alba, que le sacó Keylor Navas.

Tal como estaba el partido no era de extrañar que se rompiera como sucedió: con un gol en propia puerta de Piqué, que desvió al fondo de la red un centro por la izquierda de Marcelo a los cinco minutos de la reanudación.

A partir de ahí, el choque se animó y de qué manera. El Barça tenía que ir a por el empate y el Madrid encontró espacios para sentenciar. Sobre todo por la banda izquierda, donde Aleix Vidal dejaba una autopista cada vez que subía a atacar.

De ahí partió el gol en propia puerta de Piqué y desde ahí estuvo a punto de llegar el segundo, una jugada de Benzema que acabó con un remate de Carvajal que Jordi Alba salvó bajo palos.

El Barça replicaría con un cabezazo de Luis Suárez que Keylor Navas enviaba a córner y con una doble centro de Aleix y Vidal y Deulofeu, que Messi, en boca de gol, no atinaba a cazar en boca de gol.

El partido estaba en el punto ideal para la irrupción de Cristiano, y Zidane lo hizo jugar la última media hora. El portugués se convirtió, desde su salida, en el auténtico protagonista del partido.

Penalti forzado

Le anularon un gol, por fuera de juego, ante de que Messi empatara, al transformar un penalti que Luis Suárez forzó exagerando su caída en un mano a mano ante Navas. Burgos Bengoetxea cayó en la trampa del uruguayo y el Barça puso el empate a uno en el marcador en el minuto 75.

Messi tocó a arrebato a por el segundo, pero fue Cristiano quien, en una contra, quebró la cintura de Piqué y envió un obús por toda la escuadra de la portería de Ter Stegen.

El luso se sacó la camiseta y lució tipazo para celebrarlo, lo que le llevó a ver la primera amarilla. En la jugada siguiente, en una pugna con Umtiti se fue al suelo y el colegiado le mostró la segunda al entender que había intentado simular penalti.

Cristiano se marchó, a falta de ocho para el final, tras darle un empujón a Burgos Bengoetxea y el Barça intentó aprovecharlo para buscar el 2-2, pero demasiados riesgos y precipitación en los azulgranas, a quienes Marco Asensio, que acaba de entrar, sentenciaba, en el 90, con otro golazo por toda la escuadra.