Zerain consigue su séptimo "ocho mil" al ascender al Kangchenjunga

  • Vitoria, 19 may (EFE).- El montañero alavés Alberto Zerain ha conseguido esta madrugada la cima del Kangchenjunga (8.586 metros), el que supone su séptimo ocho mil, según ha informado hoy el alpinista alavés a través de su "web".

Zerain consigue su séptimo "ocho mil" al ascender al Kangchenjunga

Zerain consigue su séptimo "ocho mil" al ascender al Kangchenjunga

Vitoria, 19 may (EFE).- El montañero alavés Alberto Zerain ha conseguido esta madrugada la cima del Kangchenjunga (8.586 metros), el que supone su séptimo ocho mil, según ha informado hoy el alpinista alavés a través de su "web".

Es su séptimo ocho-mil, tras conquistar el Everest, Makalu, Lhotse, Gasherbrum II, Hidden Peak y K-2.

Zerain ha hecho cima un día después que el grupo de Edurne Pasaban y Juanito Oiarzabal, a los que ayudó cuando ellos bajaban, y ya ha conseguido llegar al campo base, en una bajada rapidísima.

El montañero ha explicado que a las dos de la madrugada, cinco y media hora nepalí, ha conseguido llegar a la cima del tercer pico más alto del mundo.

La idea inicial de Zerain era salir hoy sobre las tres de la mañana del último campamento. Sin embargo, partió a las ocho de la tarde de ayer desde el campo 4, con Miguel Fernández, de Alicante, y un porteador, provistos de una bombona de oxigeno, una mascarilla, agua y una tienda de campaña, con el propósito de ayudar a los expedicionarios de su equipo y de "Al Filo de lo Imposible" (Pasaban y Oyarzabal, entre otros), que descendían cansados y un poco apurados de tiempo.

Después de prestarles ayuda, Zerain decidió no regresar al campo cuatro, sino continuar el sólo hacia la cima, donde llegó tras seis horas de ascensión.

Las primeras impresiones que ha transmitido desde la cima son de satisfacción por el objetivo cumplido y también de mucho frío, por lo que ha bajado lo más rápido posible al campo 4, donde tras recoger sus pertenencias, ha proseguido su descenso hasta el campo base, al que ya ha llegado.

El montañero ha explicado que durante toda la ascensión no ha podido comer ni beber debido a que el agua y los alimentos se encontraban congelados.